Las disyuntivas del Caso de Messi

Por: Jorge Luis Coll Untoria

“¡Messi se va!” es una frase que le mete el miedo en el cuerpo a cualquiera de los seguidores del Fútbol Club Barcelona. Era un momento que jamás se pensó que podía llegar y menos en los términos hostiles en que se han desarrollado los hechos: burofax, abogados, rebeldía, expediente y otras, son palabras que impresionan en toda esta novela de verano y el jugador parece tener muy claro que se marchará como sea.

La aplastante derrota por 2-8 ante el Bayern, en los cuartos de final de la Champions League, terminó por develar la verdadera realidad del club, el cual se había sostenido gracias a resultados “engañosos” que avalaban a una directiva realmente incapaz de realizar una buena gestión y a la que no se le perdonaría jamás que haya dejado salir a Neymar, Iniesta y Messi.

No obstante, ¿perjudica tanto al Barcelona la partida del sudamericano? Ciertamente es el futbolista con mayor cantidad de títulos en la historia del Barça (34) y la estrella por excelencia de la etapa más exitosa de la entidad, pero no se puede olvidar que ya tiene 33 años y los últimos han estado marcados por fiascos de los que resulta complicado sacudirse.

Imagen tomada de El Español

Además, la opinión del capitán se ha vuelto decisiva en exceso y cualquier asunto que le moleste trasciende así no sea lo más beneficioso para el plantel. Incluso, hemos llegado a ver un Messi que exige mucho y en el campo corre poco, bajando la cabeza cuando las cosas no van bien. En Barcelona han cometido un error: pensar que él es más importante que el equipo. Lo han hecho intocable.

Se dice que el “10” no está contento y no gusta del nuevo plan que encabeza Ronald Koeman, además de que no existe entendimiento con la directiva. Sin embargo, con esa misma directiva y portando el gafete de capitán, encabezó proyectos que terminaron frustrados con derrotas humillantes en el máximo nivel europeo. 

Abandonar en estos momentos parece una manera de desligarse de fracasos de los que ha formado parte. La actitud asumida no es ni por asomo la de un capitán y menos la de un deportista que le debería guardar eterno agradecimiento a la institución que apostó por él cuando nadie más lo hacía. El solo hecho de valorar la posibilidad de irse gratis así lo demuestra.

Esto último es lo que más ha molestado en la Ciudad Condal, esa disposición a reforzar otro club y dejar al blaugrana sin hacer un centavo con su salida, situación que no le deja bien parado si se recuerda cómo se fueron los capitanes anteriores: Puyol, Xavi e Iniesta.

Hay quienes dicen que el astro argentino desarrolla los síntomas de una estrella en decadencia; otros, pese a aceptar esto, se preguntan dónde se encontrarán los más de 600 goles que ha anotado con la casaca azulgrana. Y la verdad es que se hace complicado imaginar un Barça sin Messi.

Sin embargo, no hay que perder de vista que hablamos de un fin de ciclo y, mirando el panorama desde una óptica positiva, dejarle marchar si así lo desea no resulta tan mala opción. A fin de cuentas Liverpool, Bayern, Brasil, Francia y muchos equipos campeones de torneos importantes no han tenido a la pulga en sus filas.

Todos sabemos lo que implica prescindir de Messi: la pérdida del mejor futbolista del mundo y la cuota de alrededor de 30 goles y 20 asistencias por temporada; pero no es menos cierto que podría resultar positivo que el conjunto dirigido por Koeman encontrara una manera de plantarse en el campo que trascienda ese juego viciado y dependiente totalmente del rosarino, quien, por demás, no muestra ya una capacidad física óptima y ha perdido velocidad y desequilibrio.

Asimismo, el Barça se ahorraría mucho dinero de un salario estratosférico, podría hacer caja en un momento de crisis financiera propiciado por la pandemia de la COVID-19 y, además, incluir en el traspaso por Messi a más de un jugador de nivel; tal y como sucede con la oferta del Manchester City: 100 millones + Bernardo Silva, Gabriel Jesús y Eric García. 

Por ahora, la directiva asegura que no negociará nada más que una renovación de contrato y La Liga ratifica que el sudamericano aun pertenece al Barcelona. Pero si Messi realmente se va a marchar lo mejor es llegar a un acuerdo, pues el club no puede darse el lujo de dejarlo ir libre en 2021, por lo que debe estar abierto a la posibilidad de negociar para llenar sus arcas. Igualmente, no estamos hablando de un futbolista cualquiera, sino del mejor de la historia de la institución, quien no merece un cierre tan empañado como el que se está dibujando Cataluña. 

El miércoles se verán las caras Messi y Bartomeu en otro capítulo de esta novela que, a veces, huele a remake de la ya protagonizada por la pulga con la selección argentina en la Copa América Centenario. Lo que sea que pase no acabará con la admiración del aficionado culé por todo lo que le dio el jugador al club, pero tampoco será el fin del mundo para un equipo que hace ya varias temporadas necesitaba nuevos bríos.

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