Lo que Eusebio nos dejó

Hace más de un mes que no camino por las calles de La Habana Vieja, justamente desde el 1 de agosto para su despedida. Y fue una caminata atrevida, con el nasobuco ahogándome y el reloj disparado, casi rozando las cinco de la tarde. Una caminata extraña, sin el bullicio de la gente, sin flores para llevar.

Allí, en la Oficina del Historiador de la Ciudad, había una joven mujer llorando porque cruzó a pie varios municipios para poner su flor y hacerle la más hermosa de las dedicatorias a su maestro y no podía. Llegaba tarde. Daban las cinco, las puertas estaban cerrando.

En ese minuto comprendí que Eusebio Leal nos dejó más que esta Habana maravillosa. Logró que jóvenes atravesaran la ciudad en medio de una pandemia porque se encantaron con su obra y estaban deseosos de continuar el rescate del patrimonio, de hacer una correcta gestión cultural, de fomentar los valores de nuestra nación.

Varios estudiantes del Colegio Universitario de San Gerónimo le hicieron guardia de honor. Aquella muchacha seguramente era una de ellos, quién sabe. Pero en su sentimiento se veía la admiración sincera al “maestro mayor”.

Foto tomada del semanario 5 de septiembre

Ricardo Mosqueda Borroto fue otro de los jóvenes que estuvo allí. Cursa el sexto año de la carrera de Preservación y Gestión del Patrimonio Histórico Cultural y además trabaja como gestor documental, específicamente de materiales antiguos, en el Archivo Nacional.

Él, como estudiante de Eusebio Leal, reconoce que el legado fundamental está en sus enseñanzas, en su producción material y espiritual: 

Toda la gigantesca actividad de conservación del patrimonio y su restauración, que se llevó a cabo y no solo en La Habana Vieja (…), forman parte de ese legado (…) Eusebio Leal es la imagen de la restauración de la ciudad, pero no por su fallecimiento se dejará de lado la conservación y gestión del patrimonio (…) Eusebio no hubiese podido solo, también está el esfuerzo de los especialistas que se formaron y que continuarán la labor desde varias instituciones, oficinas y organismos que se relacionan con el mundo del patrimonio y que no han dejado de trabajar.

Precisamente, Leal abogó siempre por la enseñanza, y la creación de esta carrera universitaria es muestra de ello. En el curso 2007-2008 comenzó una nueva disciplina en el entramado que une a la Universidad de La Habana. Seis años de estudio, y ahora cinco por el reordenamiento de planes educacionales, garantizan la existencia de estos profesionales.

Debe accederse por vocación y no solo por obligación. Aquí hay que estudiar latín porque de lo contrario, en el futuro, cuando se estudien ciencias naturales, nadie sabrá lo que dice la palabra sin conocer su contenido; aquí es necesario conocer otras lenguas; aquí es necesario estudiar arqueología, arquitectura de paisajes, etnología y para ello están dentro del edificio las dos Academias aprobadas: la de la Lengua, donde están los premios nacionales de Literatura (…), y la de Historia donde están todos los premios nacionales de Ciencias Sociales.  (6-diciembre-2018)

Ricardo Mosqueada Borroto, estudiante del Colegio de San Gerónimo

Con relación al tema del conocimiento de las lenguas, una preocupación de Eusebio, este joven nos cuenta la importancia de aprenderlas para su trabajo como gestor del patrimonio documental: 

Los documentos son la memoria histórica del país, las fuentes primarias de información (…), los documentos constituyen evidencias del actuar de las personas, por ejemplo: herencias, tradiciones, productos culturales, dígase himnos, canciones, fotografías, un documento antiguo o paleográfico, un mapa. Por lo tanto, además de aprender paleografía, la ciencia que estudia los documentos antiguos, hay que especializarse en diplomática, cartografía, cartas de navegación, materiales especiales. Para entenderlos, como mínimo, hay que conocer castellano antiguo, que no tiene nada que ver con la forma del español actual, latín antiguo, latín vulgar, imperial, senatorial, que surgieron en distintos momentos y hay que ser capaz de comprenderlos. También nos podemos encontrar otras lenguas que se relacionan con Europa como el carolingio, inglés y francés antiguo, incluso mezclas de algunos. 

Por otra parte, las letras tienen edades al igual que las épocas. La llamada unidad escrituraria cambia en dependencia de la época, evoluciona o involuciona, (…) además que, en algunos casos, se desconoce la fonética real de la letra. Hay que ser capaces. 

Eso intentó hacer Eusebio, formar profesionales capaces de continuar con el estudio de nuestras raíces, competentes para afrontar complejos trabajos y restauraciones como la del mismo Capitolio. 

Los más difíciles son los inmuebles que tienen nivel de conservación I, nivel patrimonial I, porque tienen mayor antigüedad y valor monumental dentro de la ciudad y, por lo tanto, cuesta más trabajo mantenerlos, porque no se puede emplear cualquier tipo de material ni de objeto (…) Muchas veces hay que importar desde el exterior los materiales con que se llevó a cabo en un inicio, maderas preciosas de Italia, mármoles traídos desde Oriente Medio (…), hay que hacer una restauración funcional sin que pierda su esencia.

Foto tomada del semanario Escambray

Por otra parte, según nos cuenta Mosqueda, el Colegio Universitario de San Gerónimo es para trabajadores que estén vinculados a la cultura, el patrimonio o la educación. Por lo tanto, el vínculo de la universidad con los centros laborales es muy fuerte y de esa unión han nacido un sinnúmero de proyectos. 

Desde que estamos en primer año nos hacen actores activos de la conservación del patrimonio (…). Hay una infinidad de proyectos, ideas e investigaciones que se han desarrollado en todos los campos y que constituyen material para maestrías, diplomados, incluso, cursos en el extranjero o que se circunscriben a proyectos internacionales. 

Foto tomada de CubaSí

Pero Eusebio nunca olvidó sus inicios como obrero. Por eso para ellos creó escuelas talleres como la “Gaspar Melchor”, de Jovellanos. Dichos centros se especializan en técnicas diversas para poder realizar las restauraciones de importantes inmuebles de forma profesional y consciente. Eusebio Leal sentó las bases del rescate del patrimonio en Cuba. Lo que nos dejó fue eso, las inquietudes, las enseñanzas, la formación. Hoy a los profesionales que siguen su obra les toca defenderla, reinventarla, para lograr que ese rescate pueda aportar a la cultura, a la sociedad y a la economía de nuestro país. 

Si solo se ve el patrimonio desde la óptica de la restauración y el mantenimiento, por supuesto que solo se ve en ello un gasto. De ahí que hoy en día se trata que su gestión implique la puesta en valor, la revalorización, la refuncionalización, la conversión del espacio y cientos de variantes que hacen tratar al patrimonio desde una posición diferente.

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