Los “números” del Juego de las Estrellas

Por: Jorge Luis Coll Untoria

Veintidós Series Nacionales e importantes méritos al frente de los equipos de Santiago de Cuba fueron lanzados, como se diría en el universo orwelliano de 1984, por el agujero de la memoria. Antonio Pacheco, “El Capitán de Capitanes”, y su número 6 no aparecieron en la fiesta de la pelota cubana celebrada, por demás, en el cuartel general de este icónico pelotero, el estadio Guillermón Moncada, en Santiago de Cuba. 

Antonio Pacheco, uno de los 100 mejores atletas del siglo XX en Cuba

Pero, acudir al agujero de la memoria no cumplió su cometido en esta ocasión, pues lejos de pulverizar los recuerdos de esta figura que decidió irse a otro país en busca de una mejor vida, –si es que era esta la intención de quienes no incluyeron su nombre y su número con el de las glorias de la provincia– lo que hizo fue encender la indignación de los fanáticos y dejar en evidencia una falla realmente lamentable.

Y es que, se hace muy complicado borrar, de golpe y porrazo, 7955 comparecencias al bate, 2356 hits, 366 dobles, 63 triples, 284 jonrones y más de 1300 carreras impulsadas, unidas a un promedio defensivo de 977 en Series Nacionales. No es fácil que pase desapercibido quien, para muchos, ha sido el mejor segunda base de la historia del pasatiempo nacional y uno de los peloteros más completos que los cubanos han disfrutado. Quien sea capaz de obviar semejante trayectoria, nunca supo de béisbol o se dedica a otras cosas que trascienden los límites del respeto y el deporte. 

A todas estas, el fiasco fue aún mayor cuando se trató de justificar la barbaridad. La nota posterior de la Dirección Provincial de Deportes de Santiago de Cuba denotó falta de seriedad y sinceridad cuando en redes sociales se comenzaron a desmoronar sus insostenibles argumentos cargados de enredos.

Además de Pacheco, faltaron nombres como los de Rolando Meriño y Gabriel Pierre. (Imagen tomada del perfil de Facebook de Boris Luis Cabrera)

Según la información, los números de las glorias colocados sobre el banco de primera base estarían en la jornada inicial porque “la mayoría” de esas figuras acompañarían las acciones en las pruebas de habilidades. Imposible era que asomara el mítico center field Fermín Laffita, número 28, apodado “El rey de la pradera central”, quien falleció el 30 de marzo de 1999 a causa de un infarto masivo. Entonces, si se incluyó a este gran jugador, por qué dejar fuera a Pacheco. Nada… que esto es a lo que se le llama por ahí “quedar en evidencia” o lo que en idioma de 1984 pudiera catalogarse como una pifia del Ministerio de la Verdad, ese que nada cierto decía.

La nota también explicaba que, en el segundo día de actividades, no aparecerían los números de los peloteros, sino la secuencia de los campeonatos ganados por Santiago de Cuba. 

Imagen tomada de Swing Completo

He aquí el batacazo número dos, tan fuerte como el “palo” con sacrolumbalgia de Pacheco a Lazo en la final del año 2001. La bola cayó a un kilómetro. Lo recordamos todos. Bueno, todos menos aquellos a quienes se les ocurrió dejar fuera el número de Pacheco en la primera jornada y poner en la sucesión de la segunda fecha los años 2006 y 2009, cuando los equipos ganadores de la Serie Nacional no fueron las Avispas, sino Industriales y el desaparecido equipo La Habana, respectivamente. ¿Se habrán ido por el caño los triunfos santiagueros de 2005 y 2007, casualmente, bajo el mando del Capitán de Capitanes?

En las redes sociales causó revuelo que, supuestamente, entre los premios que se les dieron a los peloteros que ganaron las pruebas de habilidades venían productos como el aceite y el puré de tomate. (Imagen tomada de Facebook)

“Pena”, “Vergüenza” y otras palabras más fuertes surgieron en el debate provocado por estas decisiones que empañaron una bonita tarde de estrellas, en la cual brilló el potencial futuro de la pelota cubana y donde se escribió otro amargo capítulo marcado por cuadraturas políticas. Si mañana amanece y esos que están afuera ya no son “traidores”, habrá que esperar por las decisiones del Ministerio de la Verdad y lo más seguro es que los autores de este episodio, guionistas abochornados, no duden en lanzar sus actos al agujero de la memoria.

3 comentarios en «Los “números” del Juego de las Estrellas»

  1. Lo que no dice esta nota es que el capitán de capitanes escogió irse de Cuba como refugiado político. Se acogió a la ley de ajuste cubano en los Estados Unidos. Si se va a decir, díganlo todo. Si no van a profundizar lo que van a escribir no se lancen. Suenan muy superficiales si solo ven un lado de la historia. Ojo, pacheco se confirió en refugiado después de haber jugado, autorizado, en las grandes ligas de Japón.

    https://www.google.com/amp/www.cubadebate.cu/opinion/2014/07/29/el-destino-de-antonio-pacheco/amp/

    https://www.radiotelevisionmarti.com/a/antonio-pacheco-excapitan-del-equipo-cuba-se-refugia-en-eeuu/38627.html

    1. Pacheco traicionó!- es la exclamación de moda hoy, lo fue hace algunos años, se esfumó y hoy vuelve a aparecer; es la exclamación de turno pero bien puede ser el cuento, la burla, la parodia del momento, pues de cualquier cosa se agarra el oficialismo para defenestrar a diestra y siniestra cuando no sigues la reglas que imperan. 

         ¡Pacheco traicionó! ¡Pacheco es un traidor! ¿De qué? ¿A quién?, me pregunto y entonces pienso en sus años en el equipo Cuba, en sus medallas en Copas del Mundo, en sus títulos olímpicos, en su época como manager para luego pensar en su familia y en el ser humano… 

         La imagen lo dice todo, a un costado aparece Antonio Pacheco vistiendo el uniforme de los Yankees, el de visitador, fungiendo de coach; en el otro, es el mismo Pacheco, en sus años como director de Santiago de Cuba; el amor, el odio, la pasión, las ganas de triunfar, la frustración, el desatino; tantas cosas se mezclan al mirar la foto que de pronto se sienten unas ganas inmensas de llorar, de maldecir, de tirar todo a como salga. 

         La historia tocó fondo cuando el pasado fin de semana, durante la celebración del Juego de Estrellas de la Serie Nacional, el número 6 del mítico Antonio, no apareció nunca junto al de las otras glorias del béisbol en esa provincia. 

         Desde el mismo instante en que las cámaras dieron fe de la ausencia del dorsal, la polémica se desató en las redes y aún hoy sigue calando en los aficionados, más aún cuando en los medios oficiales nada se ha dicho al respecto. 

         En un acto de mera justificación se intenta explicar que fue algo circunstancial, pues se pretendía rendir homenaje a glorias presentes durante el partido en el Guillermón y muchos pensaron que sí, que tras la demora por la lluvia, todo se arreglaría, pero no, fue peor, quitaron los números y pusieron los años en que Santiago fue campeón, con sendos errores, ya que en 2006 y 2009, Industriales y La Habana se llevaron el título, respectivamente. 

         El asunto ha sumido en un lodazal a las autoridades deportivas en el país, pues nadie hasta ahora ha dado una explicación sobre el tema, lo contrario, ya la censura descarnada comenzó a hacer mella en los medios oficiales y claro, ante la falta de raciocinio de los que mandan no se puede esperar otra cosa que meras justificaciones o simplemente…el tema no se toca y no hay más que hablar. 

         La figura de Antonio supera toda fabula y cualquier componenda que quieran armar, más allá de sus números, de sus Series Nacionales, su promedio de bateo por encima de 330, de sus más de 2000 hits y sus casi 300 jonrones; Pacheco fue el hombre que le peleó de tú por tú la estrella de mejor pelotero a Omar Linares, incluso en el comienzo, muchos lo dieron como el mejor de esa generación. 

         Cuando Pacheco delega de sus funciones como director, en un abrir y cerrar de ojos comienzan a cerrárseles las oportunidades, las opciones de agenciarse algún contrato y entonces cuando decide salirse: !Pumm!, lo convierten en el mayor paria, más cuando llega a Estados Unidos y recala en la mejor organización de beisbol en el mundo, los Yankees de Nueva York. 

         ¿Que el asunto no es político?, claro y quien politiza, las autoridades deportivas cubanas para las cuales el término Yankee, es sinónimo de lo peor, de alguna enfermedad incurable y no veo ahora mismo mayor ejemplo de xenofobia que este; por desgracia Pacheco es una pieza que entró a jugar en este asqueroso ajedrez de los políticos. 

         No creo, en lo personal, que ninguna autoridad salga a dar la cara para explicar el porqué de toda esta campaña de descredito ante un símbolo de la pelota cubana de todos los tiempos; puede que en un año o dos, cuando las cosas cambien y regresen las conversaciones con la MLB, puede que entonces el tono sea otro y a Pacheco se mire desde otro ángulo, pero ya el mal estará hecho. 

         ¿Quién es el traidor?, me pregunto y la respuesta es algo obvia, los traidores son ellos, los de siempre, los que seguro jamás han lanzado una bola o empuñado un bate, son ellos los traidores al pueblo, pues Pacheco vive en el corazón de su gente allá en Santiago, vive en cada aficionado al beisbol en Cuba y esos son hechos que dictan sentencia por sí solos. 

         Nos vemos a la vuelta

  2. Pacheco sera siempre el capitan de capitanes, el cuando salio de Cuba ya estaba retirado y muchos logros y satifaccion dio al beisbol cubano… Se casó en Canada y decidio emigrar a los EEUU para seguir con su vida personal, y lo que mas rapido legalizaba su situacion era la ley de ajuste cubano pero nunca hablo mal de Cuba sino de la falta de moral de algunos directivos del inder que como hasta ahora no han dado la cara en declaraciones oficiales….. asi que aqui nadie habla claro…. este articulo esta muy bien redactado Gracias por informar

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