Luchar por el planeta

“Aprendí que nunca somos demasiado pequeños para hacer la diferencia”.

Greta Thunberg

Las alarmas han estado sonando durante años. El planeta Tierra muestra el deterioro de su biodiversidad y clima ante la acción indiscriminada del ser humano. Los incendios forestales en la Amazonía y otros bosques tropicales se hacen cada vez más comunes e intensos. La desertificación, derretimiento de los polos, pérdida de ecosistemas completos y miles de especies en peligro de extinción constituyen noticias muy comunes. Todo ello ante un panorama de desigualdad extrema, guerras y pandemia.

Los pronósticos de los próximos 50 años no parecen muy favorables si no se toman las medidas necesarias ya. Los jóvenes se erigen entonces como el futuro del mundo, en ellos reside la esperanza de un cambio positivo en la relación con el medio ambiente. Las nuevas generaciones tienen un gran peso sobre sus hombros: salvar al planeta del propio hombre.

La esperanza desde Cuba

Cuando habla de la naturaleza pareciera que su esencia brilla. Y en parte lo hace. Rogelio Alejo Pino es una de esas personas que lleva la vida dentro, de los “locos” que se detienen en un parque a recoger alguna lata que un desconocido desechó en el suelo y casi siempre lleva en su mochila pequeños papeles o envoltorios porque no encontró un cesto en su camino.

Nació en el centro del Escambray. Amanecer rodeado de árboles y animales era algo normal. De forma constante observaba a vecinos e incluso personas de la familia cometer acciones indebidas contra la naturaleza. Cuando se mudó a la ciudad, el maltrato continuó. Se hizo más crudo y evidente. Ese fue el principio del cambio.

Ahora vive en Camagüey. Tiene 23 años. Imparte clases a niños de 3ro a 6to grado en la escuela primaria Abel Santamaría.

—Las ranas no se matan— dice constantemente.

Ya los muchachos están acostumbrados. Capturan a los animales para que su maestro los libere en un lugar seguro, uno de los tantos actos que pueden hacer un cambio real en la conciencia de los pequeños.

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«Desde mi vida personal me esfuerzo por transformar el mundo a través de mis acciones. El Internet se establece como un arma muy poderosa para informarse y aprender. En mis redes sociales comparto materiales vinculados a los peligros de la contaminación de ríos y mares, los efectos del cambio climático en la vida del planeta, etc.», explica Roger Alejo.

Es una forma sencilla pero eficaz de crear pequeñas diferencias en su círculo más cercano. La ignorancia de un tema no hace que este sea menos significativo, ni mucho menos desvanece el problema.

“La sociedad debe comprender que de nada sirven las riquezas materiales si no cuidamos lo más importante. Los maestros somos el ejemplo a seguir de nuestros alumnos. Nuestro deber como formadores de las nuevas generaciones es educarlos, mostrarles la realidad que enfrenta el mundo, plantar en ellos el valor de la vida y la necesidad de preservar el medio ambiente”.

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Unos 270 Km al occidente del país, en la provincia de Santa Clara, continuamos esta historia. Rubén Darío Herrera Rodríguez ha crecido y vivido toda su vida en el campo. Sus abuelos son campesinos, por lo que el contacto con el mundo natural ha estado muy presente. La madurez también le permitió entender la forma en la que los humanos interactúan con el medio ambiente. “Por supuesto, todos no tienen la misma idea de lo que significa cuidarlo”.

La “chispa” que comenzó todo fue en el año 2019, cuando las protestas juveniles por el clima tuvieron lugar alrededor del mundo, motivadas por Fridays For Future. Este movimiento impulsado por la adolescente sueca Greta Thunberg ha provocado una ola de manifestaciones en todo el mundo. La juventud se ha erigido como promotora del cambio y ha entendido la gravedad de la crisis climática y medioambiental.

“Decidí que yo también podía hacer algo y desde ese momento empecé a educarme más en la temática e investigar porque, después de todo, no se puede iniciar una lucha si no conocemos lo que está en juego”, refiere el joven estudiante de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. 

En conjunto con su centro de estudios —antes de la pandemia por la COVID-19—motivó la realización de talleres en el campus universitario para hablarle a los estudiantes sobre la crisis climática y el por qué es imprescindible que se actúe de inmediato. Conjuntamente se estaba trabajando en expandir el proyecto e impartir conversatorios en algunas escuelas primarias sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en especial los relacionados con el medio ambiente. 

«Por último, fundé junto a un grupo de amigos un proyecto llamado EduClima para trabajar en la comunidad local y los negocios. El objetivo es buscar soluciones más sostenibles a sus servicios y usar el arte, la música, o el cine para llegar a más personas», comenta Herrera.

«Quiero que entren en pánico. Que sientan el miedo que yo siento cada día y, ¡después quiero que actúen! Que actúen como si la casa estuviera en llamas. Porque lo está».

Greta Thunberg

¿Qué siente un ambientalista? Por lo general, las personas que deciden seguir esta lucha están llenas de desesperación. Sí. Desesperación. A pesar de que es una batalla que concierne a todos y cada uno de los habitantes del planeta, muy pocos se toman el trabajo de ayudar y cuidar nuestra casa verde. Esa minoría dispuesta a poner su vida en pos de la naturaleza grita constantemente la necesidad de tomar cartas en el asunto.

El portal de las Naciones Unidas, en un artículo vinculado a la Cumbre sobre la Acción Climática ONU 2019, refiere que las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial están alcanzando unos niveles sin precedentes.

«Las temperaturas invernales del Ártico han aumentado 3 °C desde 1990. Los niveles del mar están subiendo, los arrecifes de coral se mueren y estamos empezando a ver el impacto fatal del cambio climático en la salud a través de la contaminación del aire, las olas de calor y los riesgos en la seguridad alimentaria.

Los impactos del cambio climático se sienten en todas partes y están teniendo consecuencias muy reales en la vida de las personas. Las economías nacionales se están viendo afectadas por el cambio climático, lo cual a día de hoy nos está costando caro y resultará aún más costoso en el futuro. Pero se empieza a reconocer que ahora existen soluciones asequibles y escalables que nos permitirán dar el salto a economías más limpias y resilientes.

Rubén Herrera opina que el planeta será un lugar muy diferente a lo que conocemos ahora si el mundo no implementa acciones reales y eficaces ya, no puede seguir aguantando el uso desmedido de sus recursos.

A veces es muy difícil mantenerse positivo cuando somos bombardeados por la realidad de la situación actual y por las decenas de reportes e investigaciones que se publican todo el tiempo, pero, a pesar de ello, tengo fe en el ser humano y en lo que podemos lograr juntos cuando dejamos de lado los intereses políticos y económicos.

Por su parte, Roger Alejo considera que un mundo mejor sí es posible. «Debemos remplazar las viejas y malas costumbres y luchar contra lo mal hecho. El ser humano tiene el poder de crear o destruir. En nuestras manos está la solución».

Imagen tomada de Cubadebate

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