¿Medidas esperadas? Sí, pero no

Todo un año de COVID-19, los mil y un avatares que ha sorteado el país para mantenerse a flote como una rústica canoa hecha de ceiba, azotada por los vientos, maltratada por los rayos, con remos demasiado cortos y remeros a ratos inexpertos que dirigen su curso a prueba y error. Ese parece ser nuestro panorama.

Corriendo a la desbandada de cola en cola, tras el pollo, salchichas, o lo que la imaginación crea que hará aparición en los establecimientos de venta; nos hemos visto a la expectativa de anuncios nunca antes tan esperados, de medidas y más medidas para controlar la situación que no termina de controlarse.

Paquete tras paquete de medidas. Pocas veces antes, casi toda la familia esperaba las mesas redondas, noticieros o programas informativos en cualquier medio para estar al tanto de las últimas restricciones. Restricciones, que quede claro, necesarias en muchos sentidos; pero muchas veces inefectivas por su mala aplicación.

Tal parece que nos hemos acostumbrado a que nos digan hay un nuevo paquete de medidas, a ver algunos adelantos de las mismas hábilmente filtrados de alguna reunión top secret y que finalmente no ocurra nada pues ya las medidas están tomadas, y ¿quién las hace cumplir a cabalidad?

Son las fuerzas del orden artífices y testigos de situaciones que con una visión más profunda de los hechos podrían tener mejores desenlaces.

De la consciencia y el libre albedrío

Confiar en la autoconsciencia ciudadana del pueblo más culto del mundo no es suficiente. Más que demostrado está el hecho de que sin un aliciente, dígase autoridades que impongan respeto y hagan cumplir lo establecido, de manera analítica y justa y ante todo con humanidad y sin prepotencia, nada ha de ocurrir.

No pedir peras al olmo no basta en casos como estos, muchos somos los que con esperanzas aún verdes queremos ver el día en que se haga lo verdaderamente necesario, viendo la situación como un conjunto; como el paño en el telar en el que cada hilo cuenta, así sea a larguísimo plazo, evitando tener que poner parches de último minuto que antes de terminar de coserlos ya han roto la tela por el mismo sitio de la costura.

No siempre los mensajes publicitarios cumplen su función debido a enfoques poco claros o falta de calidad en su factura.

Intentos desesperados, bombardeo publicitario constante, programas especiales en televisión y autoridades y expertos dando larguísimas disertaciones cada día, son inefectivos hasta el momento. Millones de pesos cobrados y por cobrar en multas se han convertido en un ingreso territorial importante de alcance muchas veces inimaginable.

Entonces cabe preguntarse sobre la rentabilidad de la indisciplina social.

Es deber de cada quien velar por su seguridad y salvaguardar la salud de su familia. Las instituciones y autoridades están para hacer cumplir las leyes y disposiciones a niveles superiores, así como también es su deber salvaguardar el bien público e informar oportunamente de nuevas medidas, disposiciones o lo que sea necesario para el normal desarrollo del país.

La expectativa no cumplida lleva a la especulación y juntas son el camino a la decepción y al descrédito.

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