Los medios digitales se han convertido en las grandes fuentes de información de hoy en día. Muchos son sus beneficios como la inmediatez, mayor alcance, mejor calidad y cantidad de infografía ilustrativa, pero hay que tener muy en cuenta sus posibles desventajas y como se interpreta y utiliza la información que de ellos se extrae.

Con un amplio espectro de acción que discurre desde política, sociedad, medioambiente, economía, tecnología, cultura y deportes, mientras algunos poseen un sólido modelo de trabajo e incluso de negocios, existen otros que aún en estadios incipientes de formación cuentan con una audiencia estable que posiciona sus contenidos en redes sociales.

Artífices de los mil y un vericuetos para dar a conocer sus ideas, apuntan por las nuevas tecnologías como medio de difusión más allá de sus sitios web. Presas del terreno de la ¨alegalidad ¨, como se insiste en llamar al estado flotante entre lo legal y lo que no, existente en Cuba, a pesar de que el artículo 52 de la Constitución de la República prohíbe expresamente la existencia de medios de prensa privados, subsisten a medio camino entre el telón y la escena.

La Constitución de la República es explicita sobre los medios en Cuba, aún así cada día aparecen más en la escena digital alegal.

Como parte de su labor periodística, más allá de posiciones políticas y enfoques que, en muchos casos puede ser sagaz, profundo e inteligentemente presentado, con ese toque de crítica sutil a los problemas medulares de la actualidad, han merecido premios y reconocimientos internacionales. Pero no todo lo que brilla es oro, de la misma forma que en algunos de ellos laboran e investigan profesionales que enaltecen su profesión, los hay que solo por el mero hecho de hablar, fustigan el mar con cadenas si fuese necesario.

De lo real al periodismo digital

El mundo actual apenas consume la prensa plana, cientos de medios han abandonado este soporte para adaptarse a la nueva era, otros mantienen ambos, pero es poco común que un medio que nació como digital alcance alguna vez a ser impreso en papel. Decían los romanos: scripta manent, lo escrito trasciende, y tanto es así que a día de hoy cada información que aparece en internet es considerada por muchos como una verdad tácita.

Como ley no escrita del mundo contemporáneo, si un medio no tiene Facebook no existe, por ello es tan insistente su presencia en redes sociales.

El periodismo digital y los medios que lo promueven son los nuevos responsables de la opinión mundial. En Cuba la gran mayoría de ellos surgieron en la segunda década de los 2000, momento en el que el país comenzó un proceso de cambios paulatinos y donde la informatización de la sociedad se instauró como una política de Estado.

Cerca del 40 % de los fundadores de estos medios son mujeres, y en su gran mayoría sus equipos están conformados por jóvenes profesionales de la comunicación que han buscado medios alternativos para llegar al público, como la distribución offline y el afamado paquete.

Con exitosas campañas para redes sociales, estudios de público meta y muy buenos trabajos de diseño y montaje, muchos de estos medios deberían ser tomados como ejemplo. Revisarlos con una mirada de autocrítica desde nuestros medios oficiales, de los cuales muchos han llegado tarde a la escena digital, sería un buen ejercicio de estudio, que realizado con humildad y respeto podría dar buenos frutos. No todo lo que aparece en redes es material para la hoguera de Savonarola, mucho de esto debe ser apreciado y reinterpretado con profundidad antes de ejercer el anatema.