Mi tío el empleado: “una mueca con labios ensangrentados”

Esta obra refleja de forma magistral, desde una visión expresionista, el caos moral, el arribismo, el desorden administrativo, la corrupción imperante en aquellos tiempos finales del dominio de España sobre la Isla.

Narración realista, sin escenas románticas, la cual se auxilia de la pintura impresionista de personajes, situaciones típicas y pintorescas, del absurdo de la vida cotidiana insular.

Según Enrique José Varona, la obra «parece hecha a retazos; sus capítulos producen la impresión de croquis tomados rápidamente al paso, y retocados con elementos de pura fantasía (…) Por eso en vez de una sátira de costumbres, como ha querido su autor, la revela una serie de caricaturas».

Mi tío el empleado relata la historia de Don Vicente Cuevas, quien llega a Cuba de España a bordo de un bergantín con una recomendación del Sr. Marqués de Casa Vetusta. Es narrada por el sobrino de Vicente, y denuncia como los funcionarios de la colonia se corrompen y enriquecen.

Los esperpentos, la presencia del claro-oscuro, la adjetivación, la contraposición de figuras, el humor negro, devienen matices expresionistas de los cuales se vale Ramón Meza para develar una crítica resuelta a la situación de Cuba bajo el dominio de España, a la burocracia, corrupción y a los incesantes sinsabores de la Colonia.

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