Las tiendas en MLC son uno de los temas más polémicos de la realidad cubana actual.

Como una premonición sobre el aumento de las remesas a Cuba, algunas tiendas, que hasta ese momento mantenían su oferta en CUP, cerraron sin motivo aparente. Luego de cristales cubiertos con nylon negro, aparecieron los carteles de reapertura en MLC. Decenas de productos llenaron los estantes de un momento a otro. Como era de esperar, el descontento de los consumidores no se dilató.

Una sola pregunta taladra los oídos y, cualquier respuesta queda fuera del entendimiento: ¿Dónde vamos a comprar? Luego otras interrogantes asaltan el intelecto y, hasta ahora, no hay creatividad posible para esbozar una solución. ¿De dónde saco MLC para comprar los artículos de primera necesidad, los cuales solo se venden en esa moneda, si yo no tengo quien me deposite dinero desde el exterior?

Ya no hablamos de cosas que se pueden haber convertido en un lujo como café, kétchup o mayonesa. Hablamos de productos de aseo, cuyo precio no excedía el equivalente a 100 CUP y hoy cuestan 6,50 MLC. Un ejemplo a citar es el champú Sedal. ¿Quién pone los precios de esos productos importados de 1ra categoría? Muchos no son importados. ¿Cuándo varió tanto el precio de los productos nacionales? Y peor aún… ¿Cómo fueron a parar a las tiendas en MLC?

Los mercados de 23 y 12 recientemente se han reabierto en MLC. ¿Dónde podrán comprar los vecinos de la zona en CUP?

MLC Land, sobrevivir en el oeste a golpe de tarjeta

Es una inquietud generalizada entre la gran cantidad de personas que no reciben remesas desde el exterior. Cada vez son menos las tiendas en CUP y más las reabiertas en MLC. Las colas en ambas resultan cosa de espanto y se convierten en lugares de desasosiego donde muchos, a golpe de bolsillo, inclinan los favores de los LCC (Brigadas de Lucha Contra Coleros) para saltarse la tortura.

Las colas son una de las cosas que más afectan a las personas que emplean horas de su tiempo para poder comprar.

Aunque aumenten las remesas, los familiares y amigos que envían dinero desde el exterior no crecen en los árboles. El discurso oficial habla de emplear los ingresos de las tiendas en MLC para abastecer las tiendas en CUP, las cuales se mantienen en total escasez. Mientras estas tiendas especiales, que te cobran hasta por hacer la cola, carecen incluso de bolsas plásticas para llevar los productos.

No se trata de hablar por hablar, sino de una genuina preocupación de muchas amas de casa, jubilados, trabajadores que discurren entre sus puestos de trabajo y las colas. Los que se levantan desde tempranas horas en la madrugada para lograr proveer a sus familias de alimentos.  A pesar de los esfuerzos que hace el país, la canasta básica no cubre las necesidades de una persona en un mes. Tal parece que estamos jugando al gato y el ratón, cuando hacemos de una tienda el refugio donde comprar, se convierte a MLC de repente.

Una nueva modalidad de venta empleando la libreta de abastecimiento ha sido aplicada para vender los productos en tiendas en CUP, según la composición de los núcleos familiares.

«Quo usque tandem abutere patientiae nostra» es una frase de Cicerón, famosa por constituir la oración iniciática de la Primera Catilinaria: «hasta cuando abusarás de nuestra paciencia». La paciencia de todos los que necesitamos comprar alimentos en CUP. ¿Alguien se acordará de que ganamos en CUP y las remesas benefician a un importante sector de la sociedad, pero no a todas las personas? Este no es momento de sumar profundidad a un pozo de desigualdades ¿Acaso no es hora de pensar como país y ponerle corazón a Cuba? Cuba también es la tierra de los que solo tenemos CUP.