Esta temporada los aficionados cubanos pudieron elegir al jugador más valioso de la semana y aunque el nombramiento del mejor del año no será por popularidad, Lisbán Correa y César Prieto parecen ser los candidatos preferidos del público cubano para llevarse el premio “Martín Dihigo” al MVP de la temporada.

Si bien se han incluido en la porfía nombres como los del lanzador camagüeyano Frank Madan y la segunda base de Santiago de Cuba Santiago Torres, Correa y Prieto polarizan los comentarios a su favor en medios nacionales y redes sociales.

El desempeño de ambos atletas acaparó titulares buena parte de la campaña y sus números y records los avalan como fuertes candidatos al esperado reconocimiento.

César Prieto tuvo un año formidable en el que lideró la serie en varios departamentos como son el promedio de bateo (403) y los hits (128). Además, el joven pelotero pulverizó la marca del santiaguero Rey Isaac de más juegos consecutivos bateando de hit, que era de 37 choques, para subirla hasta 45.

Por demás, el camarero cienfueguero conectó más dobles y triples que el capitalino e igualmente posee un promedio de embasado superior, fijado en 463, seis puntos por encima de su contrincante.

Mientras tanto, Correa se erigió como líder jonronero de la campaña con 28 vuelacercas que le sirvieron para liderar también en carreras impulsadas con 82 y por si fuera poco, el inicialista de Industriales bateó para un nada despreciable 320, con 81 hits y 10 dobles. 

Asimismo, su año tampoco estuvo exento de marcas históricas, pues entró en los libros de hazañas tras convertirse en el capitalino que más jonrones pegó en una temporada y sobrepasar los 100 bambinazos de por vida para conformar junto a su papá la segunda pareja de padre e hijo que supera tal cifra en los clásicos beisboleros cubanos.

Estos y otros méritos respaldan a uno y otro, pero qué debería primar para premiar un MVP, ¿será la fuerza, los números, la integralidad, los liderazgos o los récords? La respuesta exacta prácticamente no existe y más cuando nos referimos a reconocimientos basados en la subjetividad.

En la liga cubana y en lides foráneas, los bateadores de fuerza suelen inclinar la balanza a su favor, pero en este tipo de decisiones median también el carisma, la popularidad y la importancia que han tenido determinadas actuaciones en el resultado de los equipos que representan estas figuras.

Muchos coinciden en que es el jonrón el dueño del espectáculo beisbolero y de ser así Correa se llevaría el gato al agua, sin embargo, otros lo consideran insuficiente y apuestan por un César Prieto al que valoran como un pelotero más completo.

Las cartas ya se ven sobre la mesa y la decisión siempre dejará inconformes. No obstante, parece haber una cosa clara para bien de nuestro béisbol y es que, más allá de Correa o Prieto, más allá de jonrones e hits, la polémica estará asegurada.