Atrapados en El rostro (I)

Es meritorio que una telenovela cubana ponga sobre el tapete luces y sombras de la sociedad. Recordemos en este punto que una novela es una ficción que se alimenta de la realidad, por lo tanto, se toma sus licencias para recrear las situaciones.

El rostro de los días ha alcanzado altísimos números de audiencia. Así lo confirma el Centro de Investigaciones Sociales de la radio y la televisión que hace semanalmente un levantamiento de esas cifras. Desde hace unos meses figura como el programa más visto de la televisión, oscilando el rango de audiencia entre un 70 y un 75 %.

Para el Centro de Investigaciones Sociales tú opinión es muy importante

Pero la popularidad de este material dirigido por Nohemí Cartaya también reside en el impacto provocado en las redes sociales. Grupos en WhatsApp, Facebook y hasta Telegram comparten informaciones, debaten sobre el material y hacen críticas positivas y negativas.

Grupo en Telegram de la novela

El proceso de filmación de la novela duró 11 meses, pero la asesoría para llegar a construir la historia y el guion necesitó casi 5 años de estudio. Visitas a disímiles hogares maternos, recopilación de testimonios, encuentros con la Federación de Mujeres Cubanas y el Centro de Investigaciones Sociales fueron puntos clave para construir una historia que, aunque es ficción, parte de experiencias reales.

Según Ángel Luis Martínez, escritor de la novela, durante la visita a varios hogares maternos descubrieron la historia de una doctora que había sido abandonada por su madre en el hospital. Ese testimonio nutrió la trama de Mariana y Aurora.

Tamara Morales en el papel de Aurora, la verdadera madre de Mariana, fotograma de la novela

Nilda Pérez, asesora del dramatizado, en entrevista vía WhatsApp confesó que Aurora daría a luz en el año 1982-1983. En la investigación que se hizo en varios hospitales descubrió que en esa época sí ocurrían casos aislados de abandonos de niños y no se podía identificar a la madre porque llegaban directamente a realizar el parto y los controles no eran tan férreos como en años posteriores.

El rostro de los días parte de la verdad de algunas personas. Noemí Cartaya, su directora, expresó en una entrevista al portal CubaSí: “Nosotros no recreamos ʻla realidadʼ; nosotros recreamos una realidad. Tiene que ser verosímil, identificable, pero es ficción”.

Las luces y sombras de El rostro

Algunos materiales audiovisuales producidos en el país están llenos de estereotipos. Tal vez sea eso, inconsciente y desgraciadamente, lo que permite llegar a todos los públicos porque ya tienen esa realidad preconcebida. Deconstruirlos no es sencillo, y menos cimentar el discurso que realmente necesitamos.

En redes sociales, compañeras feministas y otras no tanto han compartido la crítica sobre el machismo visceral en la telenovela. En este punto hago un alto: de un día para otro no podemos ver una creación como esta, feminista. El cambio de mentalidades es un proceso lento y la asesoría en asuntos de géneros al acercarse al tema es indispensable. A este asunto en particular le daremos seguimiento con especialistas en un próximo trabajo.

Sin embargo, esta entrega sí puede verse como un producto sumamente humano y del cual su rostro son mujeres. Noemí Cartaya explicó a Granma que “una característica de estas historias es la de mostrar mujeres fuertes, sin miedo a la vida, con sueños y esperanzas, con deseos de hacer cada día una jornada mejor. No son superheroínas con poderes especiales, son heroínas con el poder del amor, con la fuerza que les permite levantarse cada vez que caen y seguir adelante”. Mujeres resilientes.

Mujeres resilientes en El rostro, imagen tomada de Cubasí

Otros criterios apuntan hacia los problemas de temporalidad. La periodista Paquita Armas en un artículo publicado por Cubadebate expuso: “Hay huecos narrativos y, efectivamente, serios problemas con la temporalidad de la historia […] el tiempo de la narración tiene muchas lagunas. En unas escenas ha pasado tiempo y en otras solo días”.

Pese a las cuestiones del tiempo, fundamentadas en esa publicación y que recalcan su manejo torpe en la trama de la violación de la adolescente y los días posteriores, hay que reconocer que tocar un tema como el abuso sexual ha sido meritorio.

Abuso y violencia sexual en Cuba. El caso de Lía

En los medios cubanos no es la primera vez que se toca este tema. Entre ellos pueden citarse el teleplay de la actriz Yeni Soria Abre los ojos mami, en el que la joven era acosada por su padrastro, pero no llegó al abuso sexual, la película El regreso, de Blanca Rosa Blanco, y la primera temporada de la serie Rompiendo el silencio, precisamente sobre violencia de género.

En una telenovela cubana este conflicto, tristemente tan real, no había sido expuesto. La triada de Lía, René e Irma ha ido atrapando al público por la dureza del tema: el padrastro viola a la adolescente de 14 años que queda embarazada producto del abuso y la madre se mantiene ajena a la situación.

La telenovela hace un llamado a estar más pendientes de los hijos, interpretar sus cambios de humor y fomentar la confianza suficiente para que no exista el silencio.

Sobre este tema, la revista Alma Mater, OAR y la campaña Evoluciona realizaron un foro debate en el que se esclarecieron asuntos importantes relacionados con la violencia sexual y el acoso a menores, la responsabilidad familiar, las penas impuestas por la ley, etc., que, sin duda, no hubiesen sido aclarados tan detenidamente si este dramatizado no hubiese alcanzado tal repercusión.

Según lo expuesto en el foro y lo señalado por la ley, a agresores como “Machi” se les sanciona con privación de libertad de cuatro a diez años y si la víctima es mayor de 12 años y menor de 14 la sanción puede variar de 7 a 15 años. Otras agravantes se especifican en el informe.

La telenovela no puede ofrecer las soluciones que cada televidente idealmente quiera, pero expone el conflicto y le da una posible salida. Son la prensa, los programas educativos, como el mismo Cuando una mujer, y las campañas contra la no violencia las que pueden apoyarse en el producto audiovisual y abordar el tema desde la realidad y la experticia.

Por la filtración, hace varias semanas, de una foto de la adolescente en el hogar materno (escenas que ya vemos hoy) mucho se ha especulado sobre el tema de, si el embarazo llega a su término, qué tipo de mensaje transmitiría la novela. Es positivo que el material mantenga en vilo a las personas, que levante opiniones, pero esperemos, como buen público, a que continúen los capítulos.

El reto de los actores

Sobre esta trama en particular los actores se refirieron a la complejidad de enfrentar cada papel. Lesvi Samper envió sus consideraciones desde el aislamiento en casa, Roberto Espinosa desde los preparativos de la serie VOM Vestuario o Maquillaje y Liliana Sosa desde un corto descanso en un centro de aislamiento de la capital en el que trabaja como voluntaria para frenar el coronavirus.

Liliana Sosa quien interpreta a Lia confiesa no decidirse entre la actuación y la batería aunque actuación es lo que estudia hoy, imagen tomada de su perfil en Instagram

Liliana Sosa (Lía): “Yo estaba pasando por un proceso bien complejo de mi vida, estaba con las pruebas de ingreso, las pruebas del ISA, el primer año de la escuela y estaba muy atareada con muchas cosas. El equipo estuvo ahí para apoyarme y para que todo fuera un poco menos complicado”.

Lesvi Samper (Irma): “Cuando la novela llegó a mis manos me di cuenta que Irma aparentemente parecía un personaje sin grandes complejidades. Tenía que ser muy cuidadosa, si me pasaba un poco podía parecer un personaje negativo y si te inclinabas del otro lado podía parecer demasiado ingenua. Entonces tenía que buscar un equilibrio para que fuera creíble. No tengo muchos puntos de contacto con Irma, no comparto su forma de pensar ni de reaccionar así que me llamé a capítulo y tuve que controlar todos mis demonios para entender y defender a esta mujer”.

Roberto Espinosa (René-Machi): “René es más que un reto en mi carrera […] el reto viene siendo ya después que lo hago. Yo siempre supe que el personaje iba a causar polémica, pero no imaginé cuánto hasta que sucedió. Es un antes y un después, lo va a ser”.

Liliana Sosa (Lía): “Lía me pareció un personaje bien lindo, bastante cercano a mí, compartimos muchas características, somos niñas felices, alegres, cariñosas, con un carácter fuerte, pero el reto para mí comenzó en el momento en que la historia de Lía se empieza a alejar de mi realidad. De la realidad de Liliana. Y comienzan todos los problemas con el padrastro, la violación y las escenas que vienen después”.

Roberto Espinosa, conocido por su papel de René pertenence a la compañía Jazz Vilá Project y es parte del elenco de la nueva serie VOM, imagen tomada de su perfil en Instagram

Roberto Espinosa (René-Machi): “El mensaje es para las familias, el sector de la educación, los padres. Uno tiene que educar a sus hijos previendo, enseñando. Es necesario abrir el abanico cuando se les habla a los adolescentes de sexualidad, este debe dejar de ser un tema tabú. Tenemos que educar a nuestros hijos porque mañana ellos serán padres y no pueden ver esto con vendas en los ojos”.

 Lesvi Samper (Irma): “Creo que se ha cumplido el objetivo y la reacción del público es muestra de ello, el objetivo es alertar a las familias de que esto sí sucede y con más frecuencia de lo que imaginamos. Siempre pensamos ʻa nosotros no nos pasaʼ, nos creemos lo suficiente inteligentes como para poder detectar el peligro y proteger a nuestros hijos, pero resulta que a veces el peligro se oculta detrás del rostro que menos sospechamos. Esto no solo le pasa a Irma, esto puede sucederle a cualquiera”.

Lesvy Samper, conocida por sus papeles en televisión es también una actriz radial de referencia, imagen tomada de su cuenta oficial de Facebook

Liliana Sosa (Lía): “Es un poco difícil decirles algo a esas muchachas que pasan por lo que pasa Lía. Yo supongo que les diría que no tengan miedo, que no son culpables, muchas muchachas víctimas de violaciones se sienten culpables. No lo son, son víctimas, el mundo entero, la sociedad, las apoyan; instituciones especializadas están. No las vamos a dejar solas”.

El rostro de los días, sin duda, ha sido una novela que ha impactado en los televidentes y ha expuesto otros tópicos más allá de la maternidad, la paternidad y el abuso sexual, entre ellos la familia, como centro de todo, los problemas en la tercera edad, aspecto importante en un país que experimenta un aumento del envejecimiento poblacional, la infidelidad, la lealtad, la infertilidad, la adopción, incluso hasta de una licencia de paternidad se habló en algún capítulo. Una novela universal de la que continuaremos hablando en los próximos días.