Lo que pocos se imaginan es que las esquirlas de los cohetes israelíes también duelen en La Habana. Es lunes, 17 de mayo de 2021, son las cinco de la tarde y Amro Afanah –en lo adelante solo Amro– me conduce a través de los pasillos de la Residencia Estudiantil Doctor Salvador Allende, destinada de manera mayoritaria a los estudiantes extranjeros que estudian medicina en Cuba.

Mientras avanzamos, me comenta que la mayoría de sus compañeros están ocupados pero que por lo menos uno de ellos, Al Mohammed Refaat Al Massri –en lo adelante solo Mohammed– le aseguró que también daría la entrevista.

Amro, tiene 22 años, nació en el 1998 en Amán, Jordania, en un barrio conformado en su mayoría por refugiados palestinos. «Refugiados y descendientes de los refugiados –acota–, ahora te puedes encontrar ahí hasta cuatro o cinco generaciones».

Mohamed también nació en 1998 y hace poco más de dos meses cumplió sus veintitrés años. Ha vivido toda su vida en la Franja de Gaza.

Ambos son palestinos y musulmanes. Amro cursa el cuarto año de medicina, mientras Mohammed el tercero. Ya estamos los tres en una bancada. La que sigue es su historia, su verdad…


Amro: Todo empezó con Al-Nakba, el 15 de mayo de 1948; hace unos días se cumplieron 73 años. Las pandillas terroristas sionistas empezaron a atacar los pueblos palestinos, un pueblo tras el otro, atacando a los civiles, matando a los que pudieron matar; quienes pudieron… escaparon.

Mataban a la gente en un pueblo y los del pueblo siguiente escuchaban. Por el miedo, salían. El ejército jordano, que en su tiempo controlaba la zona, tampoco pudo controlar las bandas sionistas, que estaban apoyadas por el mandato británico y financiadas por Estados Unidos, por lo que contaban con un armamento superior.

Se pudieron defender algunas zonas: lo que hoy se conoce como Cisjordania, la parte este de Jerusalén, Gaza… O sea, algunos pocos territorios. Ahí fue cuando la gente empezó a salir. Algunos migraron dentro de la misma Palestina, otros se quedaron y el resto partió a países en su mayoría vecinos, entre ellos: Jordania, El Líbano, Siria, unos pocos a Egipto y a otros países más lejanos. También existen grandes delegaciones de refugiados palestinos en Latinoamérica y en América del Norte.

En 1947, en la Organización de Naciones Unidas (ONU), sin la participación de nuestro pueblo, había desarrollado una votación que decidió dividir a Palestina en dos: entre los árabes palestinos que vivían allá y entre los israelíes, a veces mal llamados judíos; digo mal llamados porque el judaísmo es una religión y hay palestinos judíos que no tienen nada que ver ni con el sionismo ni con Israel, que apoyan la causa palestina, que siempre han vivido ahí y que, incluso, también tuvieron que emigrar para huir de las masacres que ocurrían en sus pueblos.

Mapa del proceso ocupación israelí sobre el territorio palestino

No es una guerra de religión. Nosotros siempre intentamos cambiar esa imagen errada que tiene la gente. Cuando hablamos de palestinos e israelíes no hablamos de musulmanes y judíos, porque palestinos son los musulmanes, los cristianos, los judíos que vivían ahí mismo, los ateos… la religión no está definida por la nacionalidad ni por dónde vives.

Nuestra guerra es contra los sionistas. No todos los judíos son sionistas. Nosotros siempre decimos esto: no hay ninguna religión que incite a matar.

Mohammed: Cuando grupos de narcotraficantes1 o grupos de mafia, de sionistas… que estaban bien armados, llegaron e hicieron como colonias a nuestra tierra, para que la gente partiese y se refugiara, entraban a un barrio, un barrio de mil o dos mil personas, y mataban a todos, sin ningún tipo de pena o lástima. La gente tenía miedo, no quería morirse ni que sus niños se murieran así.

Pero la gente pensaba que, si se iban a refugiar, el proceso sería de dos o tres semanas, pero el plan de Estados Unidos e Inglaterra no fue así, sino que buscaban hacer colonias para la ocupación, células de Estados Unidos en Oriente Medio.

Palestina es un lugar muy estratégico. Tienen de todo, pero principalmente, lo que más tiene Palestina es el patrimonio religioso, porque allá están los principales templos y lugares sagrados de las tres grandes religiones monoteístas. Ellos querían aprovechar este punto para la ganancia.

La Franja de Gaza llega más de 14 años bloqueada por los sionistas.

Los que fueron y colonizaron son sionistas, no judíos, para establecer diferencias. Porque todo el mundo piensa que nosotros estamos en contra de una religión. ¡No! Nosotros estamos en contra de unos grupos de mafia, de unos sionistas, que no son dueños ni tienen derechos sobre ninguna tierra de ese territorio.

La historia ha sido lo que la gente está viendo ahora: cada dos o tres años hacen más colonias, más matanzas, más catástrofes. Especialmente ellos matan ancianos, niños y mujeres. Lo que está pasando últimamente el mundo lo está viendo, aunque las propagandas estén tergiversando que todo es al revés: que nosotros somos terroristas y ellos los dueños de la tierra; pero la realidad, así, literalmente, es que los sionistas, con apoyo de los Estados Unidos y de otros países del primer mundo, quieren hacer más colonias en Palestina.

Ninguna religión te obliga a matar niños ni a bloquear una ciudad por más de 14 años, sin que prácticamente entre nada.

Yo nací en 1998, a los dos años viví la Segunda Intifada. Como soy de la Franja, estuve también en otro enfrentamiento en 2002. Lo peor es que he vivido tres guerras allá: una fue en 2008-2009, en la que los sionistas bombardeaban todo. En 2012, viví una también fatal y, en 2014, sufrí otra que resultó increíble, insoportable, veíamos a la gente picada en trozos, familias completas desaparecían por una bomba.

Ellos aprovechan que los niños, los ancianos y las mujeres se quedan en la casa y sin hacer ningún aviso tiran el cohete. Después no encuentras ni personas ni casas. Yo he colectado a siete personas en un cubo, lo que he encontrado de ellas, imagina, a siete personas yo las metí en un cubo, en pedacitos de carne.

¿Por qué tuviste que hacer eso?

Eran mis vecinos. Yo estaba cerca.

Hoy mismo está pasando esto. Hoy mismo mi hermano se lesionó con la fracción de un cohete. Gracias a dios ahora está más o menos bien, está estable. Allá en la franja de Gaza, tras un bloqueo de 14 años, lo más peligroso no es la guerra como tal ni los embargos, sino las crisis sanitarias que traen consigo.

Desde 2006, casi no entra ningún equipamiento o aseguramiento médico. Ellos tiran todo tipo de cohetes y gases fatales. En 2014, las mujeres que salieron embarazadas luego de la guerra perdieron a sus criaturas por los gases que aspiraron. Imagínate tú: hablamos de 10 mil o 15 mil chicas que tuvieron que interrumpir su embarazo.

Esas son cosas que de verdad duelen, que nadie soporta, que nadie aguanta, pero somos los dueños de la tierra y tenemos que resistir hasta la victoria. Sabemos que la victoria cuesta, todo lo que tiene valor cuesta mucho. Esperemos que las Naciones Unidas estén un poco con nosotros y digan al mundo que lo que está pasando en Palestina no es justo, que busquen la justicia, que nos den la paz.

La gente de Palestina, como tal, son quienes más necesitan la paz… porque nunca la han tenido. Ningún palestino ha tenido paz: desde que nace hasta que muere está en conflicto, está en guerra, está bajo ataque, bajo una bala, bajo un soldado que muchas veces ni siquiera sabe lo que es un judío.

Un soldado que viene de otro país y lo compran con dinero, un mercenario. Viene y no sabe nada y tira.

A veces, nos dan instrumentos médicos que están infectados para que la gente muera. A veces, infestan el agua con bacterias, hongos, parásitos… para que la gente se enferme. Es decir, usan todo tipo de guerra: económica, militar, social, biológica, psicológica… todo.

En 2019, salió un documental de Palestina en el que expusieron los tubos de aguas mediante los cuales la ocupación se estaba robando nuestras reservas, eran tubos enterrados de más de 300 kilómetros de largo. Por ahí también introducían agua negra.

Allá hay escuelas… pero hoy mismo destruyeron dos. El sistema de educación está muy fuerte, pero como la gente está siempre bajo estrés, bajo conflictos, a veces deja de estudiar. Ahora mismo bombardearon también tres universidades. ¿Dónde se va a estudiar? Pero mucha gente, aun así, lo continúa haciendo a distancia.

Destruyen las mezquitas, los hospitales… no les importa nada, solo matar. Yo no sé cómo una persona piensa así.
Amro: La cuestión es un poco diferente en Cisjordania y en los campos de refugiados de otros países. Según mi experiencia, no se ve la guerra, pero nadie se olvida de Palestina. La gente nace y, como decimos nosotros, la leche se le da hablando de Palestina. Los viejos nunca se olvidaron, allá todavía se escucha el acento palestino, la gente se mantienen en su cultura. Entras a todas las casas y se ven los mapas de Palestina colgados en la pared.

Incluso, como dijo Mohammed, la gente cuando salía a refugiarse se iba por dos o tres semanas y llevaban con ellos la llave de su casa. Hoy, en esos campos de refugiados, los ancianos mantienen sus llaves y «esta es mi llave», dicen, «para cuando vuelva».

Muchos han muerto esperando ese momento y guardando las llaves y las escrituras de sus viviendas. Fallecieron muchos de la primera generación y de la segunda y algunos de la tercera, la cuarta o la quinta generación de refugiados siempre la mantenemos, porque sabemos que ese día, pronto o lejano, va a llegar.

En Palestina hay un agresor y un pueblo que resiste. Nos toca resistir.


Amro: Llegamos aquí por una beca que otorga la Revolución cubana a la Organización para la Liberación de Palestina; becas de medicina principalmente. Hay un proceso de selección de estudiantes y venimos con la esperanza de prepararnos y volver a ayudar a nuestro pueblo, que nos necesita. Tenemos compañeros graduados aquí que están ayudando donde sea: en Gaza, en campamentos de El Líbano, en Cisjordania…

¿Cómo salir de la Franja de Gaza para estudiar en Cuba?

Mohammed: Los procesos son muy difíciles y a veces la gente pierde la esperanza de poder viajar o salir del país. Tenemos que tener, primero, autorizo de nuestro gobierno, segundo: del gobierno… o no es gobierno, de los grupos de mafia sionistas y del gobierno de Jordania o el de Egipto. Tenemos que pedir muchos permisos… y pagar.

Tu vas y dices: «voy a viajar» y el gobierno te pide que esperes 15 días para vigilarte y ver qué haces, cómo te comportas, quiénes son tus amigos, si rezas o no, si haces algo militar, si estás en contra de algo.

Yo salí de mi casa un 16 de agosto a las 10 de la mañana y llegué a Egipto, que está a 40 kilómetros de donde vivo, el día 21. Cinco días de viaje para cruzar cuarenta kilómetros. Había muchos puntos de control. En cada punto abrían la maleta y la tiraban en el piso; tú tenías que organizarla de nuevo para que ellos vieran qué llevabas. Y así…

Los de la Franja que vienen a estudiar no regresan hasta que terminan, los de Cisjordania pueden ir cada año, para ellos resulta más suave. La frontera de Egipto no siempre está abierta; abre dos o tres veces al año y el resto permanece cerrada.

Amro: Hay gente que se ha graduado y nunca ha podido volver a entrar: les tocó buscar refugio en otro país o encontrar alguna oportunidad para sobrevivir.


¿Cómo fue el proceso de adaptación a Cuba?

Nosotros pasamos tres años en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), con una comunidad de más o menos dos mil estudiantes extranjeros, y entre nosotros vamos aprendiendo poco a poco, mezclándonos, conociendo otras culturas y la mentalidad se va abriendo. Uno va interactuando con los profesores, con los trabajadores, con los que nos cuidan en la residencia y ya… cuando llegamos aquí, a la beca Salvador Allende, ya estamos más metidos en la comunidad cubana.

Mohammed: Cuando uno ve la solidaridad del pueblo cubano, el apoyo que nos brindan, ya en dos o tres meses estamos adaptados a la cultura de aquí, porque, realmente, el cubano da todo lo que tiene. Vemos a nuestros profesores que están haciendo todo el esfuerzo para enseñarnos el idioma, prepararnos en la medicina… nos ayudan en todo sentido.

A veces le dices a la profesora mamá, porque hace cosas como si fuera tu mamá. Y ya, le dices mamá, no profesora.
Cuando uno ve esa solidaridad siente que está en su país, siente que tiene la paz que buscaba antes porque allá. Como te he dicho, la paz nunca la hemos tenido.

Ya yo llevo cuatro años aquí y ahora soy cubano, ando por la calle como los cubanos, hago todo como los cubanos, porque ya somos como una familia, somos hermanos. El gobierno cubano nos ha dado la beca para ser médicos, no pagamos nada, ser médico es el sueño de todos para ayudar a nuestra gente. Imagínate si un gobierno te da la oportunidad de cumplir ese sueño y te hace lograrlo, tú vas a estar siempre muy agradecido.

Cuba apoya a Palestina con convenios de estudio

Amro: El pueblo cubano nos ha acogido desde el primer momento en que llegamos. Incluso los amigos que ya se graduaron dicen que se siguen escribiendo con la gente de aquí. Y bueno, también vemos día a día que el gobierno cubano condena la invasión israelí y apoya la causa palestina.

En cierto instante bromeamos sobre el deporte y Amro alude a las más de diez canchas de fútbol que posee la residencia Salvador Allende. Un tema en apariencia tan superficial como este, lo devuelve a Palestina:

Fue una lástima lo que ocurrió hace unos días en una cancha de fútbol en la Franja de Gaza: niños que murieron –el mayor apenas tenía 14 años– porque bombardearon la cancha en la que practicaban. Son cohetes guiados; lo que hace Israel no es al azar.

Hace poco, en Cisjordania, también fue asesinado un jugador, un niño de 15 años. No llegó a ser un profesional, pero hoy es un mártir.

Una información curiosa: la franja de gaza no llega al 1% de la Palestina histórica, como área, sin embargo, hoy vive ahí más del 30% de nuestra población; ya te puedes imaginar la densidad poblacional. Eso también explica la cantidad de muertes; tan solo en estos días ya van más de 200 fallecidos por los ataques israelíes. Entre ellos, hay 62 niños.

¿Tienen comunicación con sus familias?

Mohammed: Yo estoy las 24 horas con el teléfono, hablando con mi familia que está bajo ataque, bajo fuego.

¿Tu hermano está ingresado en un hospital?

Los lesionados no se quedan en el hospital. Por ejemplo, te tiran un cohete, te destruyen la casa, salen como 15 víctimas y la mayoría son muertos. Si quedan dos o tres lesionados, van al hospital, les cosen las heridas y les piden que regresen. No tienen el equipamiento necesario. Ya van más de 14 años de bloqueo.

Los médicos son buenos –pero no dan abasto, insiste Amro–, pero no pueden hacer mucho porque no tienen con qué. Un médico solo con sus manos no hace nada. Necesita por lo menos algodón, por lo menos alcohol, una tijera… Egipto nos mandó ayer un camión con indumentaria médica, esperemos que llegue a nuestros hospitales para que pueda ser de ayuda a los lesionados.

Muchos medios alegan que los palestinos son agresores y que Israel solo se defiende…

Amro: Desde el 48, Israel siempre se ha hecho la víctima, que es la máscara que lucen después del holocausto. El holocausto, por supuesto, nosotros lo condenamos, todo lo que ocurrió con los judíos, nuestros hermanos judíos, al fin y al cabo.

Que se hagan las víctimas no es nuevo para nosotros: en el 48 se hicieron víctimas, en el 67 se hicieron víctimas, en el 88… Lo que tratamos de hacer es esto, contar la historia para que la gente tenga un poco más de conocimiento sobre el tema, que la gente entienda y deje por un momento de lado el tema emocional e intente interpretar los hechos con racionalidad, para ver qué es lo que en verdad está pasando.

No podemos obligar a todo el mundo a que nos apoyen, pero tampoco podemos quedarnos callados. Tenemos que mostrar la verdad y resistir.

Mohamemd: Voy a aclarar una cosa de la cual todo el mundo no es consciente: la ocupación sionista está aprovechando la ayuda de Estados Unidos y de las Naciones Unidas para la propaganda. A veces, las fotos de los cohetes que cayeron en la Franja las sacan en la prensa como si fuese en Israel.

Nosotros, como médicos, como estudiantes y como palestinos, vamos hacer lo posible y lo imposible para llevar nuestra causa a todo el mundo. Con videos, entrevistas, fotos…

Sin embargo, las plataformas de redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter están bloqueando a la gente. Publicas una foto denunciando y al otro día te cierran la cuenta. Estamos también en una guerra comunicacional.

Te voy a decir una cosa, al final, la tierra es nuestra, el territorio es nuestro, Palestina es nuestra. Que lo acepte quien lo acepte eso no importa.

No desestimamos el apoyo internacional, pero lo que más me importa es liberar mi tierra, hacer que regresen a Palestina sus seis millones de refugiados, que nuestra gente viva en paz, con buena educación, buena salud, con todo.

¿Ustedes creen que ello se pueda lograr por la vía pacífica?

Viene una persona con un arma y te saca de tu casa. Si tú no vas con la misma arma a sacarlo de esa casa nunca lograrás hacer algo. No podemos decir a la ocupación sionista que «por favor, salgan», no. Hay que resistir.

Ellos están más armados que nosotros pero vamos a resistir hasta el final porque sabemos que todo vale y todo cuesta. Pero hacer una guerra así, pacífica, con propaganda nada más, dando entrevistas… eso vale pero no mucho en comparación con la resistencia armada.

Amro: Nosotros tampoco descartamos lo pacífico y llevamos muchísimos años con la resistencia pacífica a diario. Siempre vemos la gente en la calle protestando. Las huelgas siempre han existido y ahí están los documentos presentados a la ONU. Yo creo que esa carpeta debe ser grandísima ya.

Con esa resistencia pacífica hemos logrado cosas, no es que no se haya logrado nada. Alcanzamos el reconocimiento de mucho países en el mundo y logramos ser un Estado no miembro en las Naciones Unidas. Siempre tendrá que haber un equilibrio. Nunca solo pacífico, pero jamás solo lo armado.

Bandera cubana en primera línea de lucha en palestina

Luego de que nos graduemos, esperamos volver. Y si podemos regresar y encontrar Palestina liberada… ¿por qué no?
Mohammed: Ese es nuestro propósito en la vida, pero vamos a participar en todo. El médico es un soldado en la guerra, todos somos soldados en la guerra, vamos a hacer todo lo que podemos y más de lo que podemos. Ya has visto que la guerra pacífica es buena, pero hay que hacer todo… hay que hacer todo. Médicos, participan en la guerra; maestros, participan; cantantes, participan; todos…

He dicho que ahora somos cubanos, sabemos la crisis que hay y la sufrimos con los cubanos, y no importa, porque somos aquí hermanos, somos una familia. Vemos los problemas aquí, vemos las dificultades, vemos el bloqueo, la guerra económica, pero vamos juntos, Palestina con Cuba, hasta la victoria, hasta el final. Nunca vamos a dejar de resistir.

Te voy a contar algo curioso que sucede en Palestina: cuando hacen manifestaciones, hay mucha gente que sube la bandera de Cuba, la bandera de Cuba nunca falta y está en la primera línea.

1Algunas bibliografías emplean términos como narco-sionismo o narco-ejército, para referirse a Israel. Ver texto «Narco-sionismo sanguinario masacra a Palestina».