La actual crisis sanitaria que atraviesa el mundo ha implicado una transformación profunda del acontecer social, político y económico global. Ciudades y países enteros en cuarentana, millones de infestados y cientos de miles de fallecidos son los datos escalofriantes que hace menos de un año nadie se atrevía a prever, más allá de guionistas de películasde ficción y catastrofismo. Pero la realidad ha superado con creces las escenas de muchos filmes de este género.

Las afectaciones en el comercio internacional, con reducciones drásticas de los procesos de exportación e importación, irregularidades en los ciclos productivos industriales, manufactureros y agrícolas como consecuencia de la reducción de personal y la pérdida de mercados, el aumento de los déficits presupuestarios y los créditos internacionales, las caídas del PIB, el aumento del desempleo y de los índices de pobreza, conjugados todos con viejas políticas de austeridad económica impactadasdirectamente por medidas neoliberales, muestran una economía mundial al filo de la recesión.

En este convulso escenario una pequeña isla del Caribe de no más de 12 millones de habitantes, rodeada de mar y ladrillos imaginarios levantados como parte del Bloqueo Comercial, Económico y Financiero impuesto por la mayor potencia mundial de la historia, ha sabido mantenerse a flote y encaminarse hacia un futuro pos-COVID; un futuro que para otras naciones tercermundistas de todos los hemisferios pudiera parecer apocalíptico, pero para Cuba no.

Estamos en una situación excepcional, como bien lo plantea nuestro presidente, no exclusiva de Cuba, una situación que enfrenta el mundo con una pandemia que se sabe el impacto que tiene en la economía y, por supuesto, también nos afecta a nosotros. (…) Ante esta situación excepcional, requerimos de una estrategia que nos conduzca, una hoja de ruta sin improvisaciones. (versión de las palabras de Alejandro Gil, Vice Primer Ministro y Ministro de Economía y Planificación en la Mesa Redonda del 16 de julio de 2020).

En este contexto, el gobierno cubano diseñó una Estrategia Económico-Social para el impulso de la economía y el enfrentamiento a la crisis mundial provocada por la COVID-19, aprobada por el Buró Político y el Consejo de Ministros, que abarca 16 áreas clave, entre las que se encuentran los sectores productivos, la comercialización, las exportaciones, el sistema financiero, así como la conducción y gestión de la economía.

Esta estrategia se concibe en dos etapas. Una primera, con tres fases direccionadas al enfrentamiento de la pandemia y en la que se priorizan los temas de salud, y una segunda, donde la economía y su recuperación son fundamentales.

Es esta segunda etapa la que ha ocasionado las mayores inquietudes en la población. Un tema de vital importancia, como la unificación monetaria y cambiaria, centra las principales opiniones y debates en la sociedad cubana, la intelectualidad y el entorno académico.

Sobre este apartado la propia Estrategia establece que el ordenamiento monetario del país es de transcendental importancia y tiene un impacto transversal en toda la economÌa, estableciéndose dentro de sus cuatro elementos fundamentales la estabilidad monetaria y cambiaria.

Desde finales de agosto, los medios de comunicación oficiales cubanos han intensificado sus mensajes sobre la necesidad de ejecutar, en el menor tiempo posible, la unificación cambiara y monetaria. También circulan por las redes sociales audios y textos de autores anónimos que explican, supuestamente, cómo sería esta. Los criterios expresados por la población,tanto en redes sociales como en declaraciones a medios noticiosos, muestran el apoyo a esta medida, pero evidencian incertidumbres y dudas sobre este proceso y especialmente sobre la Cuba pos-CUC.

En este contexto, antecedido por declaraciones oficiales de alto nivel, que afirman que el proceso de unificación está en su fase final, y llamados de instituciones bancarias y financieras a la calma, el Ministerio de Economía y Planificación (MEP) emite 2 documentos de vital importancia para entender esta Estrategia.

El 3 de septiembre de 2020 se publica la resolución 113/2020 del MEP en la Gaceta Oficial No. 62 Ordinaria, que aprueba y pone en vigor las “Indicaciones Metodológicas para la Elaboración del Plan de la Economía Nacional”, identificado como documento clave dentro de la Estrategia Económica, tal y como se recoge en el acápite introductorio del tabloide especial “Cuba y su desafío económico y social”.

En este folleto, que se distribuye desde el 8 de septiembre por toda la red de correos y estanquillos de periódicos de la Isla, se sintetizan los principales elementos de la Estrategia Económico-Social. Se plantea que “se ha trabajado también en la Etapa de recuperación post-COVID-19 y en las Indicaciones para la elaboración del Plan y el Presupuesto del Estado de 2021, que forman parte de la estrategia general del país”.

Llama la atención que, si bien se establece el ordenamiento monetario como elemento clave en dicha Estrategia, en las referidas Indicaciones el CUC ocupa un lugar primordial en la planificación económica y el presupuesto del Estado. En 87 ocasiones se establece la utilización de esta moneda en modelos, instrumentos y orientaciones económicas, financieras y contables.

¿Afectará la unificación monetaria y cambiaria el presupuesto del Estado de 2021? ¿Es prudente planificarse económicamente sobre la base de una moneda que está llamada a desaparecer? Estos elementos generan inquietudes y deben ser abordados oportunamente.

Debe tenerse en cuenta, como se establece en el Documento Base para la Primera Conferencia Nacional del PCC en el punto 1.12 de los Fundamentos, que la población con la que se interactúa hoy es más heterogénea y envejecida, con una masa de jóvenes que no conocieron la sociedad anterior y han vivido en el Período Especial (con sus consecuencias en la formación de valores) y tienen un elevado nivel cultural (posibilidad de más análisis de la realidad y su entorno) y más preparación política (toma de partido y decisiones propias). Se concluye diciendo que la comunicación con ella “requiere ser más creativa, sistemática y diferenciada”.

La situación socioeconómica actual requiere un análisis profundo, imposible de realizar en un solo artículo. Quedan muchos elementos por abordar, siempre desde el enfoque del autor sobre este contexto, otras tantas dudas: ¿Qué papel jugarán las pymes como futuro actor económico? ¿Se “eliminará” o se “modificará” la lista de actividades permitidas para el ejercicio del trabajo por cuenta propia? ¿Cómo se desarrollará el proceso de unificación cambiaria y monetaria? ¿Cómo protege la Constitución de la República de Cuba esta Estrategia? Intentaremos responder a estas y otras interrogantes en próximos trabajos.