Confieso que me resultó incómodo y agobiante someterme a casi dos horas de un metraje tan mal contado y expuesto como lo es Plantados. Lapsus de tiempo el cual se torna demasiado largo y donde no te tropiezas con ninguna escena la cual te atrape de algún modo.

Más allá de toda significación política, Lilo Vilaplana tortura al espectador con una trama insípida y plana, tal parece una catarsis emocional más que un filme con sentido estético y conceptual.

Lilo Vilaplana.

Aun si la cinta obtuvo el premio del público en el 38 Festival de Cine de Miami, Vilaplana afirma como el apoyo recibido de parte del festival fue prácticamente nulo, en cuestión de posicionamiento y promoción, lo cual calificó como un “tratamiento de quinta”. «El irrespeto del Festival de Cine de Miami al exilio histórico y su complicidad con la dictadura castrista es una ignominia». Incluso, el director refiere que la no inclusión de Plantados en el Festival de Cannes, se debió a la presencia de Spike Lee como presidente del jurado, un conocido izquierdista.

Esta afirmación es respaldada por la escritora cubana Zoe Valdés, quien, a través de su blog, acuñó a la película como de las más “progresistas”. Declarando también: «La maldad de Spike Lee como presidente del jurado no podía venir sólo de su cerebro castrocomunista, sino además de su profunda inconsistencia como artista»

Sombras y más sombras…

Un pésimo melodrama donde los tiempos narrativos están difusos, y los personajes se tornan típicos; no existen matices en las representaciones, todo es blanco o negro.

Los protagonistas tan nobles, verdaderos héroes, hombres de honor, con sus convicciones, cultos y que luchan por una “Cuba libre”. Como contraparte, los antagonistas despiadados, seres brutos, carentes de humanidad y que reproducen las supuestas doctrinas comunistas.

Cartel del filme.

Ninguna de las representaciones tiene una historia de fondo, sucesos fundamentales los cuales marquen su vida. El espectador solo percibe la sobresaturación de violencia, a veces sin sentido, y ningún testimonio del pasado de los personajes.

¿Por qué están presos? ¿De qué se les acusa? ¿Cuáles son sus deseos, sueños? Todas estas interrogantes quedan sin respuesta y nunca creamos algún vínculo emocional con los protagonistas.

La figura del “Poeta” se cree que alude al reconocido Jorge Vals, aunque este último, si sobrevivió a la prisión. Pero, en la propuesta cinematográfica no se honra su figura, más bien es una mención bastante vaga y simplista.    

En Plantados los personajes resultan caricaturescos y sin matices. Llama la atención que la figura de Mauricio sea una especie de anticristo y los demás guardias satanizados; ¿es que acaso entre tantos militares no existía alguno con buenos sentimientos, con un ápice de humanidad?

Mauricio. Foto: Frame de Plantados.

Y, entre los presos políticos, ¿nadie cometió algún acto cuestionable, todos eran así de impolutos?

Si los militares no usan barba, ¿por qué Mauricio y otros oficiales de la prisión la llevaban?, son detalles cuestionables. ¿O es que acaso Mauricio representa la figura de Fidel Castro?

También el papel de la mujer dentro de la propuesta fílmica se torna un reflejo de la ponderación del hombre. Ellas, vienen a reforzar el machismo imperante o son víctimas de la lascivia de los guardias.

Incluso, la escena donde las hijas de uno de los presos políticos reconocen a su padre, su falta de afecto hacia este no se debe a crecer sin él, sino a la doctrina comunista; en ningún momento las féminas son capaces de pensar por sí mismas.

La extensión de la película se resume en escenas de violencia y maltrato.

Matizada por un gore absurdo, los 1: 58 de extensión de la película se resume en escenas de violencia y maltrato a los cuales son sometidos los presos políticos. Secuencias de golpizas y asesinatos en cárceles y campos de trabajo, denotan la presencia de un guion reiterativo, lleno de clichés, exageraciones y lugares comunes. Los diálogos buscan la efectividad en cada expresión y en ocasiones, las interpretaciones devienen sobreactuadas o, por otro lado, nada creíbles y poco profesionales.

Roles como las del humorista cubano Boncó Quiñongo, se perdieron en comentarios intrascendentes y burlas racistas; y qué decir de Héctor Medina, un excelente actor quien malogra su potencial en un largometraje terrible.

La edición y fotografía de este filme es otro de los puntos vulnerables.

La edición y fotografía de este filme es otro de los puntos vulnerables: el mal manejo de los movimientos de cámara, las transiciones atropelladas, el escaso uso de los primeros y primerísimos planos. Tal parece una película de bajo presupuesto para la televisión y no así la cinta que pudo ser, si tenemos en cuenta el prepuesto millonario con el cual contó para su realización, donativo del empresario de origen cubano Leopoldo Fernández.

Lo que pudo ser el momento más emotivo, los créditos finales acompañados por los testimonios de los verdaderos plantados, se vio empañado con la animada música de fondo, lo cual resultó contraproducente.

Esta es una historia mal contada, enfocada en potenciar más el odio y la división entre los cubanos, una burda propaganda anticomunista la cual carece de presupuestos estéticos y técnicos para ser considerada obra cinematográfica.

Para una propuesta fílmica tan superflua e intrascendente, prohibido NO olvidar. 

Plantados está hecha para ese reducido grupo de Miami, pero no para un público general, porque no está narrada de modo claro y verídico. No atrapa al espectador, no contiene puntos de giro o plot twist los cuales asombren. No te hace partícipe ni crea empatía, no sientes ningún apego emocional con sus héroes trágicos.

Lilo Vilaplana nos deja con mal sabor en la boca, mediante un largometraje atropellado de flash back difusos. Para una propuesta fílmica tan superflua e intrascendente, prohibido NO olvidar.