Prensa neocolonial en Cuba: ¿guardián o verdugo?

Varios periódicos sobreviven con la entrada del siglo XX, entre ellos El Nuevo País, La Discusión, La Lucha y Diario de la Marina (se convierte en la principal empresa periodística cubana). Este último saluda al nuevo siglo con una casaca distinta: defensa de los intereses de los nuevos dueños de la Isla, es decir, los Estados Unidos.

Sus infames páginas reflejan las alegrías por el asesinato de los estudiantes de medicina, las muertes de José Martí y Antonio Maceo y el genocidio de 300 mil cubanos por el sanguinario Valeriano Weyler.

Cuando el 19 de mayo de 1895 cae el Apóstol en Dos Ríos, Diario de la Marina apunta: «Ha caído para siempre Martí, el jefe civil, la cabeza pensante y delirante del movimiento separatista (…) Rudo, rudísimo es el golpe que acaba de sufrir la insurrección separatista y que, sin duda, precipitará el advenimiento de su término».

En el marco de la Seudorepública, el periodismo en el país alcanza un desarrollo superior a la anterior centuria. Se advierte la irrupción de nuevas tecnologías de impresión, como las veloces rotativas las cuales remplazan a las viejas maquinarias, acompañado de sistemas más modernos de composición, esterotipia y rotograbado.

Social, revista de cultura, presentaba la crónica social de un modo elegante

Asimismo, con el nacimiento de las agencias cablegráficas se agiliza la información; las empresas periodísticas más solventes incorporan ese servicio a las redacciones. La fotografía es otro elemento el cual se inserta masivamente en revistas y periódicos.

Con el trascurso de los años se aprecia un perfeccionamiento impetuoso de todos estos recursos, ello apela a un periodismo de mayor agilidad, actualidad y mejor presentación.

La aviación, la navegación, los medios de transporte terrestre, el teléfono, se desarrollan, y esto, en cierta medida, influye en la conformación de un periodismo distinto.

Dichas posibilidades de comunicación determinan que el periodismo salga de las redacciones. El artículo o el comentario ceden espacio al reporterismo. Los periódicos, en general, necesitan más espacio para exponer todos los acontecimientos.

Prensa cubana en una república mediatizada


En el contexto de la Neocolonia aparece en la Isla la prensa amarillista; las publicaciones se tornan rentables y se utilizan caricaturas frecuentes los medios norteamericanos como el Yellow Kid.

Yellow Kid, representación satírica de la prensa amarillista estadounidense

Para este entonces se conforma en el país el concepto de “empresa periodística”; cada periódico posee su infraestructura (imprenta, almacenes, talleres de revelados). En las empresas periodísticas el trabajo descansa en la figura de los reporteros.

Referente a lo estructural, se observa la competencia por públicos, ganancias y anunciantes propia de la prensa estadounidense. Todas las publicaciones hacen uso de las agencias de noticias; las revistas como Orígenes (redactada por intelectuales) aparecen sin carácter diario.

Los denominados “voceros de prensa” desempeñan un rol fundamental, pues contribuyen a la conformación de los “pactos de lectura”. Temáticas como las de actualidad internacional son tratadas más libremente; se vuelven recurrentes en las publicaciones: las páginas femeninas y deportivas, la crónica social y la crónica roja.

Uno de los exponentes de este siglo deviene El Mundo (1901), primer periódico moderno cubano, pionero en cambios de contenido y forma en materia periodística. Posee una novedosa tecnología y atractivo diseño; prioriza el uso de reportajes y géneros informativos. Resulta un periódico nacionalista y sin partidismo político; de más óptima información cablegráfica, cuenta con más de 600 corresponsales en el país.

Asimismo, resaltan El Heraldo de Cuba (1913), fundado por Manuel Márquez Sterling; se opone al periodismo como empresa. Dicho periódico arremete contra el conservadurismo y tiene influencia directa de políticos de la época por su carácter de litigante político. El País (1921), uno de los más leídos en la Isla por ofrecer regalos a los lectores; crea una flotilla de aviones al servicio de la redacción.

El Heraldo de Cuba cuestiona el conservadurismo en Cuba

Juan Marrero en el libro Dos siglos de periodismo en Cuba afirma que «otros diarios que ven la luz en el primer cuarto de siglo de la República son El Imparcial y Cuba (1907), este último como continuador de El Nuevo País; Liborio (1910); El Día (1911), diario que desapareció bajo el régimen de Machado luego de que fuese asesinado su director Armando André; La Prensa (1914); El Mercurio (1917), de carácter financiero y que también desapareció bajo el machadato; Diario de Cuba (1917), en Santiago de Cuba; El Cuarto Poder (1920), creado por Ramón Vasconcelos y Patria (1925), nombre rescatado por Juan Gualberto Gómez para combatir al gobierno de Machado».

«También a partir de 1931 y hasta 1935, aunque con irregularidad, se publicó el periódico Ahora, en el cual colaboraron firmas tan sobresalientes como las de Pablo de la Torriente, Juan Marinello, Raúl Roa, Emilio Roig de Leuchsenring y Regino Pedroso».

Durante la República Neocolonial, la prensa cubana se matiza de la inmediatez informativa de los medios estadounidenses y de su acuciante amarillismo, por lo cual se advierte un cambio en el lenguaje periodístico. Los editorialistas fijan la línea del periódico; los diarios se autoproclaman como independientes y existe una gran desprofesionalización del sector por la ausencia de una Escuela de Periodismo.

La prensa del período recibe subvenciones del gobierno neocolonial y pretende ocultar su vínculo con este para erigirse como defensora del pueblo bajo el manto del nacionalismo. No se aboga por el cambio ni se cuestiona. Las publicaciones, en su generalidad, cumplen la función de instruir a las masas y velar por los intereses, el orden y la estabilidad de la República.

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