Productos, productos… ¿y el ajo?

A quién no le gustan los potajes bien hechos, el adobo para la carne, platos como la Papa al ajillo, por solo mencionar algunos. Pues todos estos alimentos para elaborarlos necesitan de un condimento sustancial: el ajo.

En el campo antes de llegar a la tarima

El ajo es un cultivo muy sensible a las condiciones climáticas y su época de desarrollo es muy limitada en el año. Además, es un producto de ciclo corto, después de un mes de sembrado ya puede comenzar la recolección.

Por ser una cosecha de frío, los resultados óptimos son en noviembre y diciembre, donde no está expuesta a las lluvias. Sin embargo, los últimos meses del 2020 tuvieron peculiares características climatológicas que dificultaron la recogida efectiva del ajo.

Tras la noticia de que a partir del 1 de enero empezaría el proceso de unificación monetaria, varios productos de los mercados agropecuarios no estatales, de las carretillas de los vendedores particulares y otros, empezaron a desaparecer. Al mismo tiempo, se elevaron los costos en pleno diciembre y existía déficit en los mercados agropecuarios estatales, por la situación ya explicada. Entonces, ¿Por qué sucedió todo esto? ¿Acaso esperaron a la subida de precios para vender?

Sin embargo, como parte de las nuevas disposiciones para la implementación eficiente de la Tarea Ordenamiento, el Gobierno de La Habana decretó el pasado 3 de enero, precios máximos minoristas de los productos agropecuarios de primera calidad en toda la red de comercialización de la capital, tanto para las formas de gestión estatal como para la no estatal. En esta lista de precios, el ajo quedó con valor de 47.00 pesos una libra. Entonces, ahora continúa escaseando.

Si bien algunos consideran que este precio dispuesto por el Estado parece excesivo, no es del todo así. Con aproximaciones: antes del primero de enero, más o menos una cabeza de ajo grande valía cinco pesos generalmente, por lo que una libra constaría de 10 cabezas de este tipo, a lo que saldría a 50 pesos. Si comparamos ambos precios…

Pero como siempre el saco tiene un hueco por donde se escapa el aire, algunos particulares (aunque considero pocos) están vendiendo el ajo por paqueticos, en precios oscilatorios entre 10 y 50 pesos.

¿Solo el ajo se lleva el protagonismo? Algunas personas no se sienten del todo conformes con estos precios, o con la manera en que se despacha el cultivo; por ejemplo, existe disputa en si se le quitan las hojas a la cebolla para pesarla, o no. Asimismo, otros ciudadanos plantean sobre la escasez del ají cachucha en el mercado.

Ciertamente va a ser muy complicado que exista un 100% de los productos en el mercado y que, además, tengan precios justos para la población. Sin embargo, es nuestro derecho que esto en algún momento, quizás utópico, se pueda cumplir… ¿será?

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