¿Quién salvó a Fidel? Una historia del Moncada

Autora: Danna Márquez

Fidel estaba sin carro para la retirada del cuartel. Brindó su espacio a un compañero herido que se quedó rezagado. Solo un auto con dos integrantes logró recogerlo de forma súbita. Apenas se habían visto y Fidel nunca reconoció a aquel chofer que lo salvó ese 26 de julio.

En una entrevista con Ignacio Ramonet, el Comandante en Jefe aseguró «Yo quise siempre conversar con ese hombre para saber cómo se metió en el infierno de balacera que había allí». Sin embargo, no fue hasta 30 años después de los sucesos del Moncada que reveló su nombre: Ricardo Santana.

Ricardo Santana, artemiseño de crianza y vida, salvó a Fidel durante los sucesos del Moncada.

Su hijo René contó que su padre nació en Fomento, Santi Spíritus, pero desde muy pequeño se fue a vivir a Artemisa. La vida política de Santana comenzó más tarde, luego de una discusión con policías que lo interceptaron. Desde ese entonces, su amigo Severino Rosell le comentó acerca de un movimiento en auge contra la dictadura.

«Aquí eran unos cuantos. Pipo tenía una ponchera al lado de la carpintería del tío de Ramiro. Una vez conocida su misión, se reunió con Julito Díaz, Ciro Redondo, Rosendo Menéndez y otros para compartir experiencias. Dentro de las gomas o las cámaras escondían armamentos y bonos. Iniciaba la preparación del alzamiento», comentó René.

Desde muy joven comenzó la inclinación revolucionaria de Ricardo Santana.

En varias ocasiones fue anfitrión en la finca de su suegro para prácticas de tiro. Incluso Fidel estuvo presente una vez, poco tiempo antes del asalto. Días después, comenzó el traslado de los jóvenes hacia Santiago.

La epopeya de Ricardo aconteció en la retirada del asalto, cuando era evidente que no sería posible alcanzar el objetivo de tomar el cuartel. «Fidel salió en un auto, pero a media calle vio a Marino Collazo herido y le dio su puesto. Parecía ser el último carro y comenzó a correr hacia un lugar seguro sin dejar de disparar», relató René.

«Es muy fácil contarlo ahora: mi padre salió a toda velocidad, pero la ráfaga de una ametralladora le voló el cristal trasero del auto. En el trayecto recogió a Rosendo Menéndez y, cuando miró por el espejo retrovisor, vio a Fidel, dio marcha atrás y lo subió».

Años después del Asalto al Cuartel Moncada, Ricardo Santana reveló a Fidel su identidad como chofer del auto que lo salvó.

René explicó que años después, en una reunión de los asaltantes al Moncada, Fidel rememoraba aquella anécdota, aún sin saber quien era su salvador. «Comenzaron a hablar de la retirada y el comandante dijo que estaba seguro que lo había salvado un artemiseño. Entonces, Pipo le contó cómo fue y lo que ambos habían conversado aquel día. Fidel le tiró la mano y le dijo: “¡Guajiro, esto es un exceso de modestia de tu parte!”».

La odisea revolucionaria

Sus hijos recuerdan a Ricardo siempre modesto, sencillo. Nunca sacó provecho de nada y así los educó. Hoy queda una anécdota que marcó a su familia y a quienes la presenciaron.

«Con el triunfo de la Revolución, el Gobierno se interesó por las condiciones de los asaltantes al Moncada. Raquel Pérez, encargada del Ministerio de Bienestar Social, lo visitó e informó sobre una ayuda económica. Llevaba siete meses sin trabajo, le dijo que luchó para que todos fuéramos iguales, sin intereses de por medio. Raquel empezó a llorar, lo abrazó y agradeció la grandeza de su espíritu».

Desde ese entonces se entregó a construir una sociedad nueva. Sus cargos fueron muchos y sus reconocimientos llegan hasta condecoraciones de las FAR. «Era un guajiro, tenía esa sanidad y santidad que hay en el campo», aseguró René.

Ricardo Santana logró, no solo participar en una lucha por Cuba y el pueblo, sino también cumplir una petición de Fidel antes del asalto: se mantuvo cerca del jefe revolucionario, incluso, le salvó la vida.

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