Muchos pilotos en el mundo tienen sus creencias y llevan sus amuletos como protección divina. Esta es la historia de los rituales y resguardos de los ases soviéticos durante la guerra contra los nazis.

No afeitarse antes del vuelo

Durante la guerra los pilotos militares estaban al borde de la muerte diario; ellos creían estar a salvo siempre y cuando no se afeitaran antes de una salida de combate. Esta era una de las reglas más observadas entre los ases soviéticos, quienes, en ocasiones, podían afeitarse en la víspera de una misión, pero nunca el mismo día antes de un vuelo.

Asimismo, los aviadores y cosmonautas modernos también se abstienen de afeitarse antes de los vuelos, así como de conceder entrevistas, aceptar flores y posar para fotografías.

Tener un amuleto secreto

En el marco de la Segunda Guerra Mundial, los ases soviéticos creían que el amuleto más pequeño podía evitar la muerte segura de un piloto militar, si se aferraba a este.

Guardaban diferentes baratijas las cuales parecían insignificantes a primera vista, pero significaban una cuestión de vida o muerte para sus propietarios.

Muchos pilotos solían guardar pitilleras, relojes de la suerte e incluso íconos ortodoxos, a pesar de la antipatía general hacia la religión durante la época soviética.

Una parte importante de la superstición del amuleto era mantenerlo en secreto ante los compañeros, pues podía perder sus propiedades “mágicas” si se alardeaba de él de manera abierta.

Cruzar el umbral fatídico

Los aviadores de la desaparecida URSS profesaban la magia de los números y temían algunos. Estaba muy extendida la creencia de que los números tres, cuatro, 33 y 44 daban mala suerte, por lo cual los vuelos relacionados con tales cifras se consideraban los más arriesgados y con mayores posibilidades de ser derribados.

Cuando llegaba el momento de los vuelos con números de mala suerte, los ases soviéticos trataban de hacer todo lo posible para completar la misión lo más rápido posible y regresar de inmediato a la base.

Engañar a la muerte con el intercambio de objetos personales

¿Resulta posible engañar a la muerte? Los pilotos soviéticos practicaban el intercambio de objetos personales con sus compañeros, para ellos dicho canje podía confundir y desviar a la muerte, la cual los acechaba de modo constante.

Intercambiaban elementos pequeños, incluso, prendas de vestir, con la esperanza de que ninguno de los dos participantes en el ritual supersticioso pereciese en una misión.