Por: Blanca Amelia Ramírez

Siempre he dicho que no me gustaría vivir en La Habana Vieja. Quizá sea bella y carpenteriana, pero para mí es un sitio un poco agitado. Mi padre me ha contado que a quien ha vivido ahí toda su vida le es difícil adaptarse a otro sitio; pienso que al revés sería igual. 

Rogelio lleva poco tiempo viviendo cerca de Prado, eso me dijo una vecina que apenas lo conoce, quizás ella no comprenda el placer de que este hombre viva tan cerca.

Solo pude estar cinco minutos en la sala. Visita de coronavirus se llama eso. Una sala limpísima, con el paso podálico en la puerta, como debe ser. Con buena luz y un poco de silencio tal vez a causa del aislamiento. Esa casa me dijo que ahí dormía un escritor y un gato vino a mis pies ¿Qué más podía faltar?

Rogelio Riverón nació el 8 de mayo de 1964, en Placetas, Villa Clara. Su carrera en el mundo de las letras le ha permitido asumir diferentes roles y acercarse a grandes como Carilda Oliver, Daniel Chavarría, Pedro de Oraá, Pedro Juan Gutiérrez, entre otros, como editor.

Usted es un escritor con una carrera literaria bien fundamentada. ¿Cuándo comenzó a escribir literatura?

Yo soy graduado de Letras y no empecé a escribir hasta el momento en que concluía mi carrera. Supongo que hubo un momento en que lo tomé por una especie de cruz, en que yo tuve conciencia de que iba a ser escritor, que no es una profesión mejor o peor que ninguna otra. Sencillamente me tocó como destino.

Se desempeña dentro de la narración, edición, crítica, poesía, periodismo y dirige la Editorial Letras Cubanas ¿Cómo ha podido llevar todo esto a la par?

Creo que son zonas de la creación muy parecidas todas y que uno asume la redacción de una novela, de un cuento, de un poema o hace periodismo en dependencia de estados de ánimo y también en dependencia del espíritu. Hay novelistas natos, hay pocos poetas natos, creo, porque casi todos reflexionan sobre el propio hecho de escribir poesía; pero en mi caso encuentro todas estas zonas de la creación literaria muy afines, incluido el trabajo como editor, porque me fascina preparar textos para su publicación y es además una manera de compenetrarme con mis colegas.

Hace más de una década, Riverón ha estado al frente de la Editorial Letras Cubanas en la que ha intentado rescatar el patrimonio literario de la nación.

¿Cuánto le ha aportado Letras Cubanas a su formación como escritor?

Letras Cubanas es una escuela para todo aquel que ingrese allí con deseos de trabajar. Por lo tanto, trabajar en esta importante editorial, en primer lugar, me ha permitido conocer personalmente a algunos de mis colegas a quienes trato con el respeto debido en mi función de editor, quiero aclarar, y también compenetrarme mucho más, de una manera más metódica, con el patrimonio literario cubano. De manera que trabajar en Letras Cubanas es una ventaja que yo no sé si habré aprovechado totalmente, pero me ha servido de mucho.

Al revisar los textos de este autor nos podemos encontrar con Los equivocados, cuento que mereció el premio Luis Rogelio Nogueras en 1990; Mujer,Mujer; Buenos días, ZenónOtras versiones del miedo, que fue premio UNEAC 2001; Mi mujer manchada de rojoBailar el último cuplé; novela ganadora del certamen Italo Calvino en 2008, entre otros textos meritorios de notables menciones.

¿Qué le han significado los premios obtenidos a lo largo de su carrera?

Ganar un concurso literario y también en otra zona de la música, de la pintura, donde los haya, en todo caso representa un alto, una pausa para la reflexión. El reconocimiento público, digamos, cuando viene de una manera natural es importante porque representa una toma de conciencia de que algo se está haciendo bien y todos necesitamos un mínimo de seguridad.

Ganador del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar en 2007, trece años después Riverónvuelve a hacerse con tan reconocido galardón. Sería válido preguntarse si para él la escritura de un cuento consiste en recrear una buena trama a partir del uso impecable de las técnicas narrativas. Podríamos pensar en la hipertextualidad, intertextualidad, los vasos comunicantes cortazarianos, el manejo del tiempo con anacronismos o la dilatación del tiempo psicológico. Entonces, ¿Rogelio tendrá alguna fórmula para ganar?

Todos sabemos que no hay fórmula para ganar un concurso porque la literatura se parece a las artes marciales en su esencia, no fue pensada para competir. Uno concursa por diferentes motivos, pero contando siempre con la benevolencia del jurado. Si se considera que se tiene una obra de algún valor,pues un atrevimiento nos impulsa a presentarla pero no existe fórmula, todo depende, sobre todo, de la casualidad.

En particular, Polvo gris sobre los párpados narra las aventuras del escritor egipcio Naguib Mahfuz en Cuba y, según las propias palabras de Riverón para El caimán barbudo, tiende más a la intertextualidad pues hace guiños a textos incluidos en el Corán.

Sobre Polvo gris sobre los párpados puede contarnos cuándo lo comenzó a escribir. ¿Fue un cuento archivado o nació por estos meses de aislamiento? ¿Cree que este cuento pueda mostrar otra faceta literaria suya?

Polvo gris sobre los párpados, el cuento con el que obtuve el Premio Iberoamericano Julio Cortázarrecientemente, forma parte de un libro en preparación, de modo que es un cuento que está en la lógica de los asuntos que como escritor me preocupan. Puedo mencionar el problema del tiempo, el problema de la percepción de la realidad y también un afán de trabajo con el lenguaje que nunca me ha abandonado (…) No creo que revele ninguna faceta nueva de mi parte, sino que, en todo caso, aquellos que me han hecho el honor de leerme les da una pista sobre los temas, las obsesiones que he manejado siempre.

Letras Cubanas ha continuado su trabajo en tiempos de crisis como el coronavirus y con la escasez de papel evidenciada, por ejemplo, en esta Feria Internacional del Libro de La Habana.¿Cómo ha sobrevivido la editorial?

Letras Cubanas en esta nueva situación de coronavirus y además la crisis de papel que has mencionado se ha esforzado por adquirir agilidad o una periodicidad un poco más lógica en la promoción de sus catálogos en redes sociales. Pero también hemos pasado de manera más decidida a la producción de libros digitales y tenemos confianza en que los libros preparados para el formato tradicional, o sea, para su impresión, pronto van a comenzar a salir al mercado.

En estos días de confinamiento Rogelio Riverón trabaja en su próxima novela, La poca flor de mi vida, donde temáticas como el cine y el sexo salen a relucir. También saca adelante la editorial junto a sus colegas. Mantenerse ocupado, trabajar, escribir, es una bocanada de aire fresco en estos momentos en que el tiempo se nos dilata.