Al momento en que se escribe y se publica este artículo, la pandemia de COVID-19 continúa siendo un desafío para todos los países del mundo. Los retos traspasan las consecuencias económicas y sanitarias, pues los trastornos mentales leves son unos de los problemas a tener en cuenta. Quizás es una de las afectaciones que menos atención ha recibido en medio de tanta inestabilidad mundial.

Desde la aparición del nuevo coronavirus en Wuhan, China se ha creado alarma y estrés en las poblaciones de todos los continentes. En el mismo momento que se declaró la emergencia en el gigante asiático un estudio reveló un incremento de las emociones negativas (ansiedad, depresión e indignación) y una disminución de las emociones positivas (felicidad y satisfacción).

A más de una año de la aparición de la enfermedad el miedo a contagiarse, contagiar a un familiar, morir o perder a alguien cercano, son cada día más eminentes. A esto se suma el estrés causado por el encierro y las afectaciones económicas que también se reflejan en cada hogar.

Cuba y el aislamiento

En el caso específico de nuestro país, dentro del Plan Nacional para el Enfrentamiento a la COVID -19, se concibieron tareas hacia la salud mental de los cubanos. Para dar salida a las mismas se creó un Programa de apoyo psicosocial. Este se desarrolla en todos los niveles de atención, enfocados en los diferentes grupos poblacionales, los profesionales de la salud vinculados al trabajo de los pacientes sospechosos y positivos. También aplica a las personas convalecientes de la infección por el SARS Cov-2.

Una investigación de la Universidad de Barcelona explica que durante la cuarentena, en ausencia de comunicación interpersonal, es más probable que los trastornos depresivos y ansiosos ocurran o empeoren.

El aislamiento no es un tema para tomar a la ligera.

Por otro lado, la cuarentena reduce la disponibilidad de intervenciones psicosociales oportunas y de asesoramiento psicoterapéutico de rutina. Según el análisis de esa casa de alto estudios española, durante el aislamiento se han arraigado varios problemas de salud mental.

Tu salud mental también lleva cuidados

 
Las personas con altos niveles de ansiedad por la salud son susceptibles de interpretar sensaciones corporales inofensivas como evidencia de que se encuentran infectados, lo que incrementa su ansiedad, influye en su capacidad para tomar decisiones racionales y en su comportamiento. Esto es lo que comúnmente se conoce como hipocondriacos.

Esta condición ocasiona conductas desadaptativas, como acudir frecuentemente a los centros de salud para descartar la enfermedad, excesivo lavado de manos, retraimiento social y ansiedad por comprar.

Por el contrario, los bajos niveles de ansiedad por la salud también podrían ser perjudiciales. Es posible que las personas crean que no pueden ser contagiadas e incumplan las recomendaciones de salud pública y distanciamiento social. O sea que ambos extremos pueden resultar perjudiciales para la estabilidad de cada individuo.

Depresión


Un estudio chino descubrió que el 13,8% de las personas estudiadas presentó síntomas depresivos leves; el 12,2%, síntomas moderados. El 4,3% presentó síntomas graves. De acuerdo a esa investigación, se observaron mayores niveles de depresión en los varones, en personas sin educación, con discapacidades físicas y que no confiaban en la habilidad de los médicos.

En las personas que sufren el fallecimiento repentino de un ser querido por la COVID-19 o la incapacidad de despedirse puede generar sentimientos de ira, tristeza y resentimiento. Esto motiva el desarrollo de un duelo patológico.
Los síntomas pueden ser fatiga, trastornos del sueño o del apetito, disminución de la interacción social y pérdida de interés en las actividades habituales. Se observan tanto en la depresión clínica como en las infecciones virales. Además, se manifiestan otros como desesperanza, inutilidad, pesimismo y culpa.

Reacciones al estrés


En otro estudio de la Universidad de Oxford se descubrió que el 35% de los participantes experimentaron estrés psicológico. Hubo niveles más altos en las mujeres. La muestra rebasaba los 50 000 voluntarios.

Además, las personas entre 18 y 30 años, y los mayores de 60 años, tuvieron niveles más altos de estrés psicológico. Las puntuaciones más altas podrían deberse a que usan las redes sociales como medio principal de información. Puede resultar un factor desencadenante del estrés. En los mayores de 60 se encuentra el principal grupo de riesgo y podría haber temor al mayor índice de mortalidad.

Salud mental en pacientes con enfermedades mentales previas

En la pandemia de COVID-19 la atención global se ha centrado en los pacientes infectados y en el personal de salud de primera línea, sin embargo, algunas poblaciones marginadas por la sociedad han sido pasadas por alto, no es el caso de nuestro país, pero si ha sido la realidad de muchas naciones.

Resulta preocupante el efecto de la pandemia en las personas con trastornos psiquiátricos. La ignorancia del impacto diferencial de la pandemia en estos pacientes no solo obstaculiza cualquier objetivo de prevenir una mayor propagación de la enfermedad, sino que también aumenta las desigualdades de salud que ya existían antes de la pandemia.

¿Nuestros niños pueden tener trastornos psicológicos?

Varios profesores de la Facultad de Psicología, de la Universidad de la Habana realizaron una evaluación psicológica a una muestra de niños cubanos que padecieron la COVID-19 que arrojó resultados importantes.

La investigación se realizó en 98 niños de entre 0 a 18 años. De ellos, el 81.8 % está afectado emocionalmente, sin que se hayan desorganizados los procesos cognitivos, los que en general muestran un funcionamiento normal, con un potencial intelectual de promedio a bajo. Las necesidades y competencias para la socialización, se encuentran en un nivel deficitario, como característica predominante en la muestra.

El estudio explica que la totalidad de los casos estudiados, deben recibir apoyo y acompañamiento psicológico, tengan o no sus padres conciencia de las problemáticas de sus hijos.

Los estudios que se han realizado hasta el momento hacen referencia a los problemas mentales que causa actualmente la enfermedad, sin embargo aun son muy pocos los que se adentran en los efectos psicológicos que a largo plazo tendrá esta enfermedad que ha paralizado el mundo durante más de un año. Y que sin dudas se mantendrán presentes durante largo tiempo.