Septiembre: un mes idílico para las Morenas

Por Jorge Luis Coll Untoria

Septiembre, a través de la historia, nos ha traído fechas jodidas. En el ‘73, la sangre corría en Chile y caía el presidente y, exactamente 28 años después, se iban abajo, en la cámara lenta del caos, las torres gemelas en Nueva York. Pero, en realidad, es un mes como cualquier otro, con hechos ponderables y efemérides tristes. 

Para el mítico equipo femenino cubano de voleibol, conocido como las Morenas del Caribe, el noveno mes del calendario es realmente llamativo. Un día seis de 1978, en los terrenos de la desaparecida Unión Soviética, la selección cubana se hacía con su primera medalla de oro en un Campeonato Mundial, pasando por encima de elencos como la URSS y Japón, equipos que, hasta entonces, se habían disputado la hegemonía en los más importantes eventos; los conjuntos del nivel absoluto al que aspiraba a llegar el entrenador de las cubanas, Eugenio George. Y hasta allí las llevó. No obstante, la quimera sería aún más impresionante. 

Ese seis de septiembre se abrió un paréntesis dorado que incluyó la consecución de Cuatro Copas del Mundo, dos Grand Prix, los Mundiales de Brasil ’94 y Japón ’98 y las tres preseas áureas consecutivas alcanzadas en las citas olímpicas de Barcelona ‘92, Atlanta ‘96 y Sídney ‘00.

Precisamente, ese paréntesis de éxitos que abrió el “ciclón antillano” de ‘Mamita’ Pérez, Mercedes Pomares, Imilsis Téllez, Lucila Urgellés, Nelly Barnet y otras tantas figuras; se cerraría, en las tierras australianas de Sídney y quizás por un descuidado capricho del destino, un día de septiembre. 

Esta vez cayó sábado 30 del año 2000. En el taraflex del Sydney Entertaiment Center, en un partido equiparable a esas historias ficticias que nos venden las pantallas gigantescas de los cines. Pero la trama fue real, y eso es lo más sui generis que tiene.

Cuentan que en aquella madrugada del 30 pocos durmieron en Cuba. La posibilidad de conseguir un hito histórico y alcanzar la medalla de oro olímpica por tercera ocasión de forma consecutiva tenía a todos inquietos. Sin embargo, el inicio del choque parecía convertir la fecha en una de esas detestables jornadas a las que nos ha sometido septiembre. 

Regla Torres, Yumilka Ruiz, Regla Bell, Marleny Costa, Taismary Agüero y Ana Ibis Fernández no le encontraban la vuelta a las rusas en los dos primeros parciales. Artamonova y Chachkova hacían daño y las pupilas de Eugenio -quien esta vez iba de asistente de Luis Felipe Calderón- fallaban también bolas increíbles.

Ir dos cero abajo presagiaba lo peor ante una escuadra que ya las había derrotado en la fase preliminar. ¡Pero qué va! No se acaba hasta que se acaba. Al menos antes, eso era así. El paréntesis “septembrista” tenía que cerrar del mismo modo que abrió. Y algo cambió. Ni ellas mismas saben qué, pero las rusas no existieron más, incapaces de soportar el ritmo frenético de las ya, para ese entonces, Espectaculares Morenas del Caribe

Necesitaban ser perfectas y lo fueron. Los tres sets restantes se tiñeron de rojo, azul y blanco, inmortalizando la hazaña en aquella excelsa jugada que salió en un destello fugaz de las manos de Taismary y culminó con el remate elegante que firmó tantas veces la mejor jugadora del siglo y la más valiosa de ese torneo olímpico, la capitalina Regla Torres. Se nos arregló el mes, al mismo tiempo que se le truncó a las rusas. Cosas de la vida. Que no nos engañe septiembre… En un final, tiene días que también se extrañan.

Un comentario en «Septiembre: un mes idílico para las Morenas»

  1. Excelente articulo. Disfrute es partido y lo tengo grabado en mi laptop. Ojalá y pronto tengamos un equipo como ese. Felicidades nuevamente al autor deceste artículo

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