Seres humanos y sus derechos

Yo quiero que la ley primera de nuestra República

sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

José Martí

Justo a tres semanas de culminar cada año, el 10 de diciembre se celebra el Día Mundial de los Derechos Humanos (DDHH). Precisamente en fecha similar, pero de 1948, se proclamó un documento fundamental en materia de libertad, justicia, paz y equidad. Con la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) que se aprobó en París por la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), surgió un ideal común para todos.

Sometido a votación ante los 58 Estados miembros de la AGNU, el proyecto del texto recibió 48 votos a favor y ocho abstenciones. Estas últimas provinieron de la Unión Soviética y de países de Europa del Este, Arabia Saudí y Sudáfrica, mientras que Honduras y Yemen estuvieron ausentes en el proceso.

Este suceso, novedoso para la sociedad y las maneras en que los individuos se relacionaban con ella, originó un documento orientativo y referente teórico de marcada importancia socio-histórica mundial. De hecho, contribuyó a la firma de diversas convenciones y pactos de carácter obligatorio para las naciones firmantes. Curiosamente, una mujer llamada Eleanor Roosevelt, viuda del expresidente estadounidense Theodore Roosevelt, lo dio a conocer.

Con certeza, la Declaración, que cuenta con un preámbulo y 30 artículos sobre derechos humanos –traducidos a más de 501 idiomas–, representa un hito en materia de respeto a la dignidad ciudadana. Se ha ampliado y actualizado a través del tiempo con normas específicas para mujeres, niños y jóvenes, personas con discapacidad y otras minorías. Sin embargo ¿qué sucedió en materia de DDHH antes de 1948?

Un poquito de historia

Si evaluamos el progreso historiográfico de los DDHH y seguimos las ideas de Naciones Unidas, se puede ubicar el origen de los mismos en el año 539 antes de Cristo. En aquel momento, las tropas de Ciro el grande conquistaron Babilonia y él liberó a los esclavos. Además, estableció la igualdad racial, uno de los preceptos grabados en lo que se conoce como el Cilindro de Ciro.

No obstante, es posible diagnosticar cierta lentitud, máxime al repasar las normativas aisladas que establecieron algunas naciones, principalmente europeas. En este sentido, a partir de la segunda mitad del siglo XVII se llevaron a debate público declaraciones asociadas a la idea del “derecho natural”. Dicho concepto apareció como consecuencia de  las reformas acaecidas en la organización de las naciones durante la modernidad. Un ejemplo de ello radica en Inglaterra, porque en 1679 incorporó a su constitución una Ley de hábeas corpus y la Bill of Rights (Declaración de Derechos) en 1689.

Aproximadamente una centuria más tarde, sucedió la Revolución francesa bajo los principios de libertad, igualdad y fraternidad, un acontecimiento que convulsionó la realidad mundial. Sus resultados trascendieron a los temas medulares de la organización política estatal. Entre los logros más importantes del proceso, se puede citar la firma de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en 1789. Este documento constituye antecedente e inspiración de la DUDH y de todas las disposiciones relacionadas con las garantías ciudadanas.

Desde la Ilustración, movimiento cultural e intelectual europeo que antecedió a la ya mencionada revolución, también se habló sobre los derechos humanos. Además de otros temas que buscaban combatir la ignorancia y construir un mundo iluminado por las luces de la razón, el polímata Jean-Jacques Rousseau abordó las garantías y deberes de los hombres. Gracias a su libro El contrato social, se convirtió en un paradigma para la filosofía del tema en cuestión.

“Renunciar a la libertad es renunciar a la cualidad de hombres, a los derechos de humanidad e incluso a los deberes”.

El contrato social

Ese mismo pensamiento, luego de impulsados los Convenios de Ginebra ante la Primera Guerra Mundial y analizadas las implicaciones de la segunda contienda bélica, sirvió de base para redactar la citada Declaración de 1948. Desde entonces se establecieron los principios, derechos y libertades básicas de los seres humanos. A continuación, se explicará en qué consiste cada uno de ellos.

Para la humanidad toda

  1. Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos

Este es el primario y más importante apartado de la Declaración. Aborda dos conceptos fundamentales, sobre los que recae todo el peso del artículo: la libertad y la igualdad.

En el primer caso, hace referencia a una facultad natural que supone una ausencia de la esclavitud –incluso en sus modalidades modernas– a la hora de actuar de un modo u otro o de no hacerlo. No obstante, es válido aclarar que este derecho está determinado tanto por la convivencia social, como por las responsabilidades y deberes de la vida en comunidad. De ahí que la libertad de una persona exista mientras no afecte dicha garantía en sus semejantes.

Por otra parte, se establece una igualdad de condiciones que desaprueba criterios de jerarquización, proscribe la comparación de superioridad o inferioridad entre los seres humanos y, además, indica la igualdad de derechos para todos y todas con el objetivo de convenir un comportamiento fraternal.

2. Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna

Establece que para aplicar las disposiciones enunciadas en el documento no se discrimina a nadie por su “raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”. Abandona todos los prejuicios afianzados por la sociedad para diferenciar a los ciudadanos y destaca la unidad biológica del organismo humano.

Asimismo, aclara que no se tendrá en cuenta tampoco la posición política, jurídica o internacional del país o territorio (independiente, bajo administración fiduciaria o no autónomo) de cuya jurisdicción dependa una persona.

3. Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona

Partiendo de los dos primeros artículos que defienden la igualdad y la libre determinación al nacer, el Estado debe garantizar el derecho a la vida, a la libertad y seguridad individuales. Por tanto, la sociedad civil debe velar el cumplimiento de dicho deber estatal y, de no cumplirse, tiene la posibilidad de denunciarlo. Igualmente, esta facultad se convierte en limitación al accionar de las personas, porque ninguna puede privar de la vida a otra.

Mediante una serie de acciones condicionadas por las particularidades de cada nación, las instituciones de poder actúan como agentes activos para asegurar y prevenir estas garantías de manera constante.

4. Derecho a no ser esclavo de nadie

Con un carácter explícito prohíbe todo tipo de esclavitud, servidumbre y trata de esclavos. Como se conoce, este fenómeno ha sido socialmente ejercido en diversas culturas. Para su erradicación se han redactado un conjunto de instrumentos jurídicos. Entre ellos se destaca la Convención sobre la Esclavitud de 1926 y el Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena, de 1949. Pero más allá de lo establecido, aún acontecen hechos que modernizan las técnicas esclavizantes.

5. Derecho a no ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes

Según el Diccionario de la lengua española, ‘tortura’ significa “grave dolor físico o psicológico infligido a alguien, con métodos y utensilios diversos con el fin de obtener de él una confesión, o como medio de castigo”. En otra acepción, la define como “delito por el que se castiga a las autoridades o funcionarios públicos que, abusando de su cargo, practican la tortura”.

Por las particularidades conceptuales del apartado, se elaboró la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Inhumanos y Degradantes. Según esta, “los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a estas” no representan cuestiones de tormento. Sin embargo, los países firmantes del documento han expresado algunas reservas sobre el tema y a las alturas del 2020 se evidencia tratos crueles e inhumanos por parte de las mismas fuerzas policiales o de seguridad en varias naciones.

6. Derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica

Garantiza la representación legal y suficiente que le corresponde a todo individuo para intervenir en un negocio o comparecer ante un juicio, por ejemplo. Constituye, a la par, el antecedente de los derechos reconocidos a las personas que pueden reclamar y, en consecuencia, deben ser respetados por las autoridades que administran la justicia.

7. Derecho a ser iguales ante la ley y a la protección de la misma

Refuerza, desde el plano jurídico, el principio que sustenta el primer artículo de la DUDH. Una vez más sustenta la igualdad por encima de cualquier distinción discriminatoria. De esta forma, se deben aplicar las mismas leyes para proteger y sancionar, sin miramientos, a todas las personas.

8. Derecho a un recurso efectivo ante los tribunales competentes

El acceso a la justicia constituye otra de las facultades refrendadas con respecto a los procesos judiciales. Ampara a las personas contra todo tipo de acto que viole sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o leyes nacionales. En tanto, subraya que nadie debe quedar desprotegido, sin importar el caso, ni la razón.

9. Derecho a no ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado

De acuerdo con las Naciones Unidas, “ninguna persona debe ser detenida, presa ni desterrada si no existe probabilidad de que haya cometido algún delito o si no se le ha seguido un proceso judicial conforme a las normas establecidas”. Este acápite se convierte, por tanto, en una garantía legal básica.

10. Derecho a tener un juicio justo e imparcial

“Todos los ciudadanos tienen el derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oídos públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal”, según la DUDH. Así, se complementa la idea anterior con lo que se denomina debido proceso, según el cual todo individuo recibe determinadas garantías, para asegurar un resultado justo y equitativo.

11. Derecho a ser inocente mientras no se pruebe su culpabilidad

Conforme a la ley, toda persona acusada de delito goza de esta facultad y, por ende, es inocente (y así debe ser tratada) hasta que “se demuestre lo contrario”. Además, se contempla un conjunto de máximas, como la ejecución de juicios públicos, el acceso a un abogado que la represente y la no retroactividad de la ley.

Al respecto, es válido destacar que si en el momento de cometerse el acto no fue delictivo según el Derecho nacional o internacional, nadie debe ser condenado por la realización u omisión del mismo. Tampoco es permitido imponer una pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

12. Derecho a tener una vida privada libre de injerencias arbitrarias

La vida privada, la familia, el domicilio y la correspondencia personales renuncian, gracias a esta máxima, a cualquier modalidad de injerencia arbitraria. Con el respaldo legal, los humanos pueden enfrentar tales ataques a la honra o reputación individuales y denunciarlos ante los tribunales. La intimidad es uno de los conceptos implícitos que se manifiesta en este duodécimo apartado de la Declaración.

13. Derecho a circular libremente, salir y volver al país de origen

Conocido popularmente como el derecho de circulación o locomoción y a pesar de su reconocimiento universal, hoy día posee limitaciones excepcionales, a partir de dos ideas recogidas en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, adoptado por la AGNU y puesto en vigor el 23 de marzo de 1976:

  • “Los derechos antes mencionados (de circulación) no podrán ser objeto de restricciones salvo cuando éstas se hallen previstas en la ley, sean necesarias para proteger la seguridad nacional, el orden público, la salud o la moral públicas o los derechos y libertades de terceros, y sean compatibles con los demás derechos reconocidos en el presente Pacto’.
  • “Se puede prohibir la salida de una persona de un país para impedir que una persona acusada de cargos abandone el país y no pueda ser juzgada”.

De cierta manera, este derecho también puede verse condicionado por las disposiciones migratorias establecidas en varios países.

14. Derecho a buscar asilo en cualquier país

En caso de persecución, todo ciudadano posee esta garantía, pero no lo podrá solicitar contra una acción judicial originada por delitos comunes o actos opuestos a los propósitos y principios de la ONU. Igualmente, los Estados son los encargados de otorgar o no el estatus de asilado a los solicitantes.

Como parte de los documentos internacionales que normalizan los elementos asociados al tema, se encuentran la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y su protocolo, el Convenio Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, así como el Convenio sobre el Estatuto de los Apátridas.

15. Derecho a tener una nacionalidad

Se reconoce que a nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiarla. Esta condición propia de los habitantes de una nación también configura la identidad y viene acompañada de determinadas obligaciones. Constituye un vínculo jurídico de esas personas con un Estado, que le atribuye dicha distinción en función de su nacimiento, del lugar de origen de sus padres o por naturalización.

16. Derecho a casarse y tener una familia

Si las personas se encuentran en edad núbil, no existe restricción por motivos de raza, nacionalidad o religión para que puedan contraer matrimonio cuando así lo deseen de manera libre y plena. De hecho, los contrayentes gozarán de iguales derechos en cuanto a la unión, durante la misma y después, en caso del divorcio.

En otro sentido, pero no menos importante, se referencia a la familia como célula fundamental de la sociedad, que tiene derecho a la protección de la misma y del Estado.

17. Derecho a la propiedad individual y colectiva

Gracias a este derecho, “nadie será privado arbitrariamente de su propiedad”. Sin embargo, no se encuentra recogido en ninguno de los Pactos Internacionales firmados luego de la proclamación de la DUDH, porque existen diferencias ideológicas entre los países capitalistas y socialistas, en cuanto a los temas de la propiedad.

18. Libertad de pensamiento, conciencia y religión

Representa una de las libertades fundamentales y no debe suspenderse ni siquiera durante situaciones de emergencia. Desde este acápite, se asegura la voluntad de las personas para cambiar de creencia o religión, así como para manifestarla desde el plano individual o colectivo y mediante la enseñanza, práctica u observancia de las mismas.

19. Libertad de opinión y expresión

Comprende el no ser molestado u ofendido por las opiniones personales, investigar, recibir y tener acceso a informaciones de diversas fuentes, y difundirlas, a través de cualquier medio de comunicación, sin limitación de fronteras.

El artículo también defiende implícitamente la libertad de prensa, pero este derecho posee algunas restricciones, señaladas en el punto 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, porque necesita “asegurar el respeto a los derechos o a la reputación de los demás”, así como proteger la seguridad nacional y el orden público. No obstante, dichas limitaciones deben contemplarse en las leyes nacionales.

20. Libertad de reunión y asociación pacíficas

Según la DUDH, “nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación determinada”, ni puede ser limitada su disposición de reunirse o de integrar ciertas asociaciones con finalidades pacíficas.

21. Derecho a participar en el gobierno de su país

En efecto, todo ciudadano –en condiciones de igualdad– puede ejercer esta garantía de manera directa o mediante los representantes libremente elegidos por él. Por tanto, “la voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público” y para expresarlo se abordan términos como ‘elecciones auténticas’ a celebrarse periódicamente. Además, aprecia el sufragio universal y el voto igual y secreto, como dos de las posibles acciones para participar en el devenir político del país.

22. Derecho a la seguridad social

Desde el esfuerzo nacional de cada Estado y la cooperación internacional, se deben satisfacer los derechos económicos, sociales y culturales, imprescindibles a la dignidad y al libre desarrollo de la personalidad individual. Por tanto, es necesaria la acción estatal encaminada a promover, proteger y practicar dichas garantías.

23. Derecho a un trabajo con salario equitativo y a la protección contra el desempleo

Todas las personas tienen derecho a trabajar y a elegir libremente su labor, además de acceder a condiciones equitativas y satisfactorias a partir de la actividad que realiza. Aquí se expresa la idea de “igual salario por igual trabajo”. Establece la posibilidad de fundar sindicatos o sindicarse para defender los intereses colectivos

24. Derecho al descanso, disfrutar del tiempo libre y vacaciones pagadas

Otro de los derechos referido al sector de los trabajadores y, específicamente a las cuestiones del descanso diario, semanal y anual. Este, sin dudas, representa un logro ganado a partir de las luchas sindicales, que en muchos países se viola y fomenta mítines y protestas de determinados sectores o gremios que exigen el cumplimiento de lo establecido en la Carta Internacional de los Derechos Humanos.

25. Derecho a la alimentación, vestido, vivienda y asistencia médica

Recoge las necesidades básicas para acceder a un nivel de vida adecuado, incluso en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, vejez, viudez y otros casos de pérdida de los medios indispensables para la subsistencia por circunstancias ajenas a la voluntad personal. Igualmente, identifica a niños y mujeres embarazadas como grupos que necesitan asistencias especiales.

26. Derecho a la educación

La enseñanza debe tener un carácter gratuito, sobre todo la elemental que, además, se establece como obligatoria. Constituye un derecho social de primera necesidad y universal en igualdad de condiciones para todos con el objetivo de prevenir el analfabetismo, fortalecer la personalidad, favorecer la comprensión, la tolerancia y el equilibrio intelectual. Por otra parte, se aclara que “los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”.

Sin embargo, los niveles educativos que se declaran en muchas naciones son pésimos y dependen de la capacidad adquisitiva de las familias. Por tanto, es un derecho que no llega a un considerable número de la población mundial.

27. Derecho a gozar de las artes, la cultura y a gozar de las ciencias

La cultura asume protagonismo como el “conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a un grupo social”, como se expresara en la Conferencia Mundial sobre Políticas Culturales (México, 1998). Y, de este modo, está asociada con el desarrollo de la humanidad. Ahí radica su importancia para que se reconozca dentro de los DDHH. En tanto, es válido significar la protección que brinda a los intereses morales y tangibles correspondientes a los autores de producciones científicas, literarias o artísticas.

28. Derecho a un mundo justo y libre

Este resulta, quizás, el propósito implícito de la DUDH. El establecimiento de un orden social e internacional en que los derechos y libertades proclamados en ella encuentren una aplicación efectiva y palpable. Pero, a más de 70 años de ser aprobado este documento, muchas de sus concepciones no sobrepasan el plano teórico en varios Estados.

29. A desarrollarse como una persona a través del trabajo en la comunidad

Como el desarrollo libre y pleno de la personalidad individual acontece en la comunidad, el hombre tiene deberes con respecto a la misma y estará sujeto a limitaciones legales a fin de asegurar el respeto a los derechos y libertades ajenas, mantener el orden público y el bienestar de la sociedad en su conjunto.

30. Derecho a que nadie pueda quitarle sus derechos

“Nada en la presente Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración”.  Pero para que nadie pueda quitarle sus derechos, lo primero que necesita es conocerlos.

Muchas de las violaciones de los DDHH en la actualidad parten del desconocimiento o incomprensión de los mismos. Aprehenderlos y exigir por su respeto es también una facultad personal. Por encima de todo, está en juego la dignidad humana.

Si desea saber qué ocurre en Cuba con los derechos humanos, aquí e proponemos un resumen de cómo se han garantizado desde 1959 a la actualidad. En ese período, la nación ha sido elegida cinco veces como miembro del Consejo de Derechos Humanos. ¿Cómo lo ha logrado? Aquí, la respuesta.

http://www.minrex.gob.cu/es/libro-de-los-derechos-humanos-en-cuba-ddhhcuba-2020

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