Sin varitas mágicas

Se le ve caminar por las calles de Santiago de las Vegas con paso lento, típico de haber vivido ya 79 años. Tingo, así le dicen los que más lo quieren. Julio, 16. Se sienta frente a la tele para ver la Mesa Redonda. Escucha atentamente la nueva estrategia de medidas implementadas para enfrentar la crisis económica mundial y de Cuba tras el paso de la COVID-19. Una de las medidas le llamó particular atención: la apertura de tiendas para moneda libremente convertible (MLC).

Como la gran mayoría de la población cubana, él no tiene acceso a la divisa: no es deportista de alto rendimiento, trabajador del turismo, artista, colaborador en otro país, no recibe remesas del extranjero, en fin, no posee otra fuente de ingreso que no sea su chequera. Sin embargo, está tranquilo. Sabe que al menos sus necesidades más básicas estarán cubiertas.

Pasado vigente

Corría el año 1993. Desaparece el Campo Socialista y la URSS. El bloqueo, reforzado. Entramos en el Período Especial en Tiempos de Paz. La dirección del país decide tomar una serie de medidas para oxigenar la economía de la Nación. La tenencia de dólares es despenalizada. “Así surgen las TRD (Tiendas de Recaudación de Divisas) que en aquel momento resolvió el problema de un grupo de personas y más tarde de toda una sociedad. El acceso fue creciendo gradualmente, en la misma medida que la economia se solidificó”, narró Ariel Terrero, periodista especializado en temas económicos.

Lo lógico es que alternativas como esta, oxigenen la economía, le den fortaleza, mejore su situación y pueda entonces, resolver los problemas de la mayoría de población. Foto: Internet

Ahora las tiendas en Moneda Libremente Convertible están destinadas a cumplir similar función, favorecida con la eliminación del 10% del gravamen sobre el dólar. “Esta alternativa casi siempre satisfizo a una minoría y es así a lo largo del mundo. No creo que este sea el momento preciso para luchar por un socialismo utópico en el que todos tengamos de todo, lo cual va a demorar un poco. Pero lo lógico es que alternativas como esta, oxigenen la economía, le den fortaleza, mejore su situación y pueda entonces, resolver los problemas de la mayoría de población”. Sin embargo, las desavenencias e inquietudes de muchas personas han sido reiteradas.

Presente continuado

Por su parte, Jenisleydis Delgado, residente con divisa en Boyeros, percibe, cuando asiste, tanto a las tiendas de MLC como a las de CUC-CUP, que en estas últimas algunos productos han escaseado desde la cuarentena y todavía tienen déficit (quizás, no artículos de primera necesidad, pero también necesarios). “Sin embargo, se ofertan esos mismos productos en las tiendas de MLC, ¿dónde han estado todo este tiempo?”, pregunta.

Hace cuatro meses que en Cuba no entra ningún viaje, ni turístico ni comercial. Se deben haber perdido miles de millones de dólares entre todos los sectores. (…) ¿cómo se van a mantener abastecidas las tiendas? Ahora están apareciendo algunos productos, porque es necesario destinar los pocos que hay (y que no alcanzan para distribuirlo en todas las tiendas de CUC y CUP) en esos nuevos establecimientos, buscando un capital para retribuir inmediatamente esos dólares y poder comprar mayor cantidad de productos que sí abastecerán las tiendas de alcance mayoritario”, explica Terrero.

La desigualdad existente desde antes de la medida y quizás agravada con la apertura de estas tiendas, son cuestiones que todavía preocupan a la sociedad. Foto: Internet

No obstante, la desigualdad existente desde antes de la medida y quizás agravada con la apertura de estas tiendas, son cuestiones que todavía preocupan a la sociedad. Por ejemplo, la habanera Modesta Rodríguez, no está satisfecha con que “solo la minoría de la población tenga acceso y el resto deba pasar trabajo para adquirir algún producto, incluso comprarlo a los revendedores”.

Respecto a ello, Raúl Delgado, profesor titular de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (Cujae), señala que se necesita de tiempo para que la aparente contradicción entre la medida y el objetivo final, se equilibre. “Es necesario adquirir MLC para poder comprar en el mercado internacional (en el que hay hoy menos suministradores y los precios en ascenso) y así revertir lo que se compró, distribuyéndolo a todos, en primer lugar para la canasta básica y luego para las tiendas en CUC y CUP, a la que todos tenemos un mayor acceso”, afirmó.

Por su parte, Niurka García, habitante de Boyeros, plantea que, además de las tarjetas de MLC se pueda comprar con efectivo en estas tiendas. Por ejemplo, “hay muchos ancianos que reciben dinero del exterior directo a sus manos, en forma de regalo de algún familiar que vino a la Isla y esas personas de 70-80 años no van a ir al banco para hacerse una tarjeta, para guardar 20 o 30 USD”, dijo.

Existen sujetos que se dedican a comprar para revender en CUC o CUP a precios desorbitantes. Foto: Internet

Empero, Delgado esclarece la importancia del empleo de las tarjetas como forma de pago. “No deja espacio para el robo (cuestión vulnerable si se anda con el dinero en efectivo), no permite alterar el precio del producto ni pagar con billetes falsos y sobre todo, agiliza la comercialización.”

Viviana Pena, habitante de Santiago de las Vegas, alerta que debido al limitado acceso a las tiendas en MLC, existen sujetos que se dedican a comprar para revender en CUC o CUP a precios desorbitantes. Ese mal que ya se ha entronizado a lo largo del país en las tiendas en pesos cubanos, se reedita en la nueva modalidad.

¿Igualitarismo o equidad?

“Todos tenemos en lo individual un ápice de resistencia al cambio y durante muchas décadas teníamos un modelo económico y político que se abanderó con el igualitarismo y demostró que era nefasto. Algunos tendrán mayores privilegios y oportunidades para el consumo, derivados de que tienen una familia en el extranjero o campesinos con una finca productiva, particularmente con renglones de gran demanda (carne de puerco, cebolla, etc), entre otros muchos ejemplos.

Si vamos a estar en una sociedad diversa, hay que comprender el vocablo en toda su extensión. Foto: Internet

Debemos entender que, si vamos a estar en una sociedad diversa, hay que comprender el vocablo en toda su extensión. Diversa significa también diversidad de ingresos, diversidad en la capacidad de consumo, desgraciadamente no se va a derivar solo de la capacidad de trabajo o producción o de la capacidad de servicios, porque hay otros factores que pueden estar influyendo. Desde algunos que son lícitos, como tener una familia en el extranjero, hasta otros que son ilegales, como robar. Entonces es un mundo así de diverso, así de complejo”, analizó Terrero.

Afirmó, además, que debemos cambiar la filosofía de la sociedad y del modelo económico que nos estamos proponiendo. Todo lo que se ha dicho de la diversidad, de la equidad en lugar del igualitarismo, está escrito en documentos que aprobó el pueblo, lineamientos, conceptualización y otros muchos.

“Toda la estrategia económica va a garantizar que tengamos un sistema de salud totalmente gratuito, sólido y organizado, para poner a raya la pandemia y lo que venga, y un sistema de educación también sólido que permite el acceso gratuito a cualquier persona de la sociedad, indepedientemte de sus beneficios personales, de su capacidad económica. Eso se llama equidad, no igualitarismo. Pero para tener eso hay que lograr una producción que actualmente no tenemos. Hoy Cuba no tiene suficiente solidez ni fortaleza económica para mantener todo eso. Sin embargo, lo hace. ¿Cómo? Con una varita mágica”, finalizó. 

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