Sobre la suspensión de los depósitos USD en efectivo, sus efectos y enseñanzas para el futuro

Por Joel Ernesto Marill Domenech

El pasado jueves 10, en el espacio Mesa Redonda se daba a conocer la compleja decisión de que a partir del 21 de junio el sistema bancario cubano dejaría de aceptar depósitos en efectivo en dólares americanos (USD). Una razón bien conocida fundamenta esta decisión: el cerco financiero impuesto por el gobierno norteamericano ha hecho extremadamente complejo para los bancos cubanos poder depositar en el exterior aquellos dólares captados en efectivo a lo interno de la economía.

La política anunciada no afecta así a las transacciones realizadas en USD desde el exterior ni los depósitos en efectivos en otras divisas, a la par que otorga 10 días como plazo prudencial para que aquellos en posesión de USD-efectivo puedan depositarlo, si así lo deseasen, en las cuentas autorizadas para ello (cuentas MLC fundamentalmente).

Desde que la nueva medida se anunció, una avalancha de inquietudes, comentarios, polémicas y suposiciones la han rondado. Algunos medios independientes no faltaron en “desvelar”, al más puro estilo conspiranoico (es decir: sin pruebas, pero sin dudas), los “objetivos ocultos de la política” y el “plan secreto del gobierno para quedarse rápidamente todos los dólares en efectivo en manos de la población”. En unos pocos minutos, una interesante maquinaria se puso en movimiento para buscar en la política todo lo negativo que pudiera en ella encontrarse, minimizando u obviando completamente en muchos casos el factor bloqueo, que algunos continúan haciendo pasar como “la justificación de siempre” o un “elemento secundario ante la causa real de todos nuestros males que es (claramente, como no podía ser otra) la ineficiencia del gobierno”.

Y no hago aquí un comentario generalizado; muchos análisis interesantes se han sucedido desde la noche del jueves, señalando sin tintes de conspiración efectos positivos, negativos y alternativas de la medida anunciada. Pero sería de ilusos desconocer la virulencia que desde algunos sectores se ha desatado sobre la misma, muchas veces recurriendo a la mentira, la desinformación y argumentos completamente infundados para sembrar la duda y desconfianza entorno a esta. Por otra parte tampoco es que esta virulencia deba hacernos vacilar de seguir adelante en nuestras metas, ni moderar discursos para poder contentar a todos, pues desgraciadamente en el panorama que enfrentamos poco de lo que efectivamente salga de nuestro gobierno será para algunos lo suficientemente bueno.

Tampoco es que debemos caer en el extremo contrario, el de la complacencia, y en esta medida en particular debemos ser capaces de internalizar y asumir críticamente los costos implícitos a su diseño, que por ejemplo podrán implicar perturbaciones a un segmento altamente sensible como es el mercado informal de divisas.

Ese diseño que otorga en sus inicios 10 días para hacer depósitos en USD-efectivo (los que algunos relacionan como parte del “objetivo recaudatorio del gobierno”), crea en la práctica un conflicto interesante en la política. Pues si bien este es congruente con proteger a algunos de los posibles afectados, llevará a los bancos un efectivo que no sabemos exactamente cuándo podrá colocarse en el exterior, en medio de una medida que fue motivada justamente por el exceso de efectivo que a causa del bloqueo no podemos sacar del país. Y aunque por momentos el razonamiento del exceso de USD-efectivo nos suene contra-intuitivo (¿cómo nos afecta tener tantos USD?), la verdad es en la práctica una cuestión extremadamente seria. Enfoquémosla de la siguiente manera.

Cada vez que x USD en efectivo se deposita en el sistema bancario cubano (en las cuentas MLC), genera un saldo x en ellas, el cual luego es empleado por las personas para demandar productos en las tiendas MLC. Por su parte, dicho dólar físico debería recorrer el camino de ser depositado en una cuenta operativa de los bancos cubanos en el exterior, para luego ser empleada por una empresa importadora para poner en oferta en las tiendas MLC un producto que supla la demanda que se realizará por la “cuenta MLC” del ciudadano que depositó dicho dólar. Este es, en esencia, el ciclo del USD en efectivo depositado en una cuenta MLC. Dicho ciclo, de cumplirse, debería mantener una proporción equivalente de oferta y demanda en las tiendas MLC, tiendas que en una altísima proporción (más del 90%, según se ha señalado) se nutren directamente de importaciones.

Ahora bien, si por una razón -como el cerco financiero-, este ciclo es interrumpido, un pedazo de la operación se queda “colgando”. Tenemos “cuentas MLC” demandando productos, sin que se puede llevar al exterior los “USD-físico” necesarios para importar la oferta requerida. El resultado: tiendas MLC desabastecidas, y un desequilibrio que puede propagarse -si no se administra correctamente- a otras partes del sistema productivo, pudiendo dejar sin “liquidez” cuentas que deberían tener depositados USD como respaldo. Esto claramente no es un problema menor, están en juego elementos de la estabilidad del sistema financiero (la parte que opera en divisas) y del circuito MLC.

Para ejemplificar el punto anterior permítanme un ejemplo sencillo: si hoy yo deposito 300USD en una cuenta MLC, los empleo para demandar recursos en una tienda MLC por 300USD (ej: un Split) y el costo importado del mismo es el 70% de su precio, pues es necesario haber llevado al exterior al menos un 70% de dicho efectivo para respaldar la importación de dicho producto. De no hacerlo, se crea un desequilibrio, 300USD-MLC demandando un producto que objetivamente no se pudo importar.

Esto, claro, es solo un ejemplo, y el dinero es objetivamente fungible, lo que para nuestro caso significa que, a nivel agregado, las cuentas MLC no distinguen entre “transacciones del exterior”, depósitos en EUR o en USD. Al final todo es un saldo de X USD, pero a nivel agregado, y después de miles de operaciones, si la participación del efectivo es grande y la imposibilidad de sacarlo al exterior muy extendida, esta crea desequilibrios, más en un esquema que se nutre mayormente de importaciones.

Esta es justamente una de las razones por la que no comparto en sentido general la idea de que es posible emplear los USD-efectivo en nuestros bancos para objetivos como estabilizar la tasa de cambio informal o habilitar mecanismos de importación en el sector privado. No porque no crea que estos objetivos no sean necesarios, pues sí lo son, en especial el primero y mucho, pero una gran mayoría de esos USD-efectivo (70% en nuestro ejemplo) ya se encuentran en la práctica previamente comprometidos: o bien para cubrir créditos que se tomaron para importar hasta poder llevar al exterior los mismos, o para garantizar en el futuro que exista oferta para aquellos “depósitos en MLC” que hoy no tienen contrapartida de oferta importada.

El “30%” supuestamente restante tras cubrir los costos, del que vuelvo y repito es solo un ejemplo, consistiría ciertamente un “margen de ganancia” que bajo determinadas circunstancias podría emplearse de una forma más holgada como “liquidez disponible”. Este monto (o sus proporciones), sin embargo, se encuentra muchas veces previamente asignados con base a objetivos definidos por el plan de la economía con los que debe respaldarse determinados niveles de actividad o distribuido mediante los mecanismos descentralizados asignación de liquidez.

MEP (2020): Resolución 115/2020 Bases generales para el perfeccionamiento del sistema de asignación de liquidez del Plan de la Economía Nacional. Gaceta Oficial de la República.

En la práctica, la “liquidez disponible” con la que realmente podría contarse, andaría en el orden de proporciones mínimas, que de existir, deberían destinarse en las condiciones actuales antes a estabilizar la tasa de cambio informal (mediante ventas minorista de USD en CADECA) o la importación de privados, a las prioridades de abastecer el comercio minorista en CUP (que apoya el primer objetivo) o a la reactivación productiva en el sector estatal que en última instancia representa los sectores de mayor peso y relevancia de la economía.

Y como dije al inicio, el análisis de esta política pasa por entender sus costos, que en este caso tienen mucho que ver, además de con la propia afectación a los depósitos, con las perturbaciones que tendrá (o está teniendo) sobre el mercado informal de divisas. Este mercado, hecho objetivo más allá de su prohibición legal, representa el mecanismo real para conectar los flujos en CUP con el sector minorista dolarizado (tiendas MLC) y otras demandas de divisas, tales como las importaciones de privados o determinadas transacciones en el sector de los hogares que se realizan en un contexto de dolarización parcial y amplia depreciación de la moneda doméstica. Hablamos así de un mercado que se constituye en vínculo de los ingresos en CUP con el circuito dolarizado (estatal y no estatal), siendo de esta manera referencia para precios del sector privado, acceso a divisas de asalariados, entre otros elementos altamente sensibles.

Cualquier perturbación aquí implica impactos sociales.

Si bien soy de la opinión de que la demanda de USD tiene en las tiendas MLC su principal causa, con el pasar de los meses y el deterioro de la situación económica, la dolarización se ha ido arraigando con fuerza en muchos espacios de la vida económica a lo interno del sector de los hogares dichos espacios, impulsados por la pérdida de confianza en la moneda doméstica, así como los mecanismos de importación por el sector privado, que se extenderán una vez se amplíen los vuelos al exterior, mantendrán una demanda no despreciable de USD-físicos. Este mercado no desaparecerá, mas, experimentará sin lugar a dudas determinadas modificaciones

Si nuestra evaluación inicial es correcta y una parte mayoritaria de la demanda de divisas es motivada por el circuito minorista en MLC, dicha demanda deberá ser “transferida” sobre aquellos mecanismos que permitan fondear cuentas en MLC, lo que puede tener como resultado la apreciación del euro y de la compra de USD por transacciones. En estas condiciones, objetivamente el mercado de compra USD-MLC (tarjeta) y el mercado USD-efectivo son diferentes. Cada uno presenta objetivos y fuentes de oferta / demanda diferenciados, a la par de que los USD-MLC y USD-efectivo ya no serían convertibles directamente el uno al otro, a menos que se recorra un mecanismo muy engorroso de mandar el USD-efectivo al exterior para luego depositarlo en cuentas MLC. El costo de transacciones del proceso creo que en su mayoría lo descarta.

En el contexto de la política en cuestión el primero de dichos mercados, “USD-MLC”, se queda sin una fuente de oferta, los USD-efectivo que antes lo nutrían, por lo que su tendencia debe ser a aumentar su precio después del día 21. Por otra parte, el segundo mercado, “USD-efectivo”, se queda sin una fuente de demanda: aquellos USD-efectivo demandados para fondear las cuentas MLC; eso debe tendencialmente reducir su precio en el mercado informal, al menos hasta que la reducción de la entrada del USD-efectivo restrinja su oferta y eso haga elevar nuevamente su valor. La diferencia entre ambas tasas USD-MLC y USD-efectivo, será básicamente una prima en función de la preferencia, costos de transacción, oferta y demanda en ambos mercados.

En el caso del Euro-efectivo, del que se ha debatido mucho sobre su posible irrupción como moneda fuerte en nuestra dolarizada economía, y que es en la práctica una moneda escasa en el panorama nacional si se le compara con el USD-efectivo, existen muchas razones para creer que tendencialmente deberá aumentar su valor con respecto al CUP. Sin embargo, dicho movimiento tiene en la práctica determinados límites, y no es sensato esperar, como algunos anunciaban en las primeras horas, que el EUR podría incluso duplicar su valor informal actual.

La posible depreciación del EUR debe verse en el panorama general del mercado en el que se produce, y su relación muy especialmente con “comprar USD-MLC mediante transferencias de una cuenta a otra”. Si nuestro supuesto es correcto y el incremento de la demanda de Euros está fundamentalmente derivado de la demanda para fondear cuentas en MLC, no es lógico suponer que el precio del EUR deba exceder enormemente el valor en el que es posible comprar USD-MLC por transferencias entre cuentas.

En otras palabras: nadie comprará 100 USD-MLC en euros (que viene siendo 76,92EUR) a un precio de 120CUP x 1EUR o lo que es igual 9.230CUP (76,92EUR * 120CUP), si puede comprar 100USD-MLC por transferencia a 80CUP x 1UDS-MLC (8000 CUP para comprar los 100 USD-MLC).

Aunque debe existir una prima pequeña que los diferencie en favor del EUR-físico, dado que el EUR es una moneda más líquida y puede lo mismo convertirse en USD-MLC que emplearse en otra cosa (pagos entre hogares o importaciones), en principio el mercado USD-MLC por transferencias y del EUR debe tener un movimiento muy similar. Desacoplándose por lo tanto del mercado del USD-físico y cotizando ambos por encima (más caro) de este.

Todo esto es un análisis general a corto plazo; en un mediano plazo muchas y complejas variables entran a jugar en el desenvolvimiento de estos mercados:

¿Cuánto reduce la salida del USD-efectivo para fondear cuentas MLC la oferta en dicho mercado? ¿Qué tanta es la disponibilidad de EUR para jugar esta función? ¿Qué tanto se transforma las remesas en USD-efectivo a EUR en el futuro? ¿Qué medidas son adoptadas en términos de política cambiaria / monetaria para estabilizar el mercado informal?

Todas preguntas fundamentales y de las que es difícil dar una respuesta categórica.

Es válido decir sin embargo que la devaluación del EUR y el USD-MLC por transferencias, de ocurrir, puede tener un alto grado de impacto sobre los costos y precios del sector no estatal. En un contexto en donde muchos insumos claves para la actividad privada provienen del circuito minorista en MLC (ej: la harina) y muchos precios se fijan tomando esta tasa de cambio efectiva como referencia, la depreciación de la misma constituye sin dudas una presión al alza sobre estos precios. Presión que puede reforzarse o atenuarse en otros precios en la medida que se restituya el mecanismo de importación comercial (de facto) del sector privado y la tasa de cambio de USD-efectivo pase a tener un mayor papel referencial en este mecanismo. Para entonces será necesario evaluar qué tan cercana o lejana se encuentran ambos mercados y su impacto combinado en los precios de la población.

Finalmente me gustaría terminar resaltando tres elementos que aunque no impliquen directamente la medida se asocian íntimamente a lo que hemos vivido en los últimos días con respecto ella.

a) Sobre nuestra comunicación de política económica. Este es un tema sobre el que nos queda mucho por avanzar. Tenemos que trascender la formalidad de la presentación “plana” de una política por parte de los funcionarios responsables, para después “aclarar dudas” en la prensa plana o digital o tener que salir a “apagar el fuego” cuando se empiezan a generar expectativas adversas. En el mundo de hoy no vale de nada tener determinada razón si no somos capaces trasmitirla efectivamente. Y siendo objetivos, errores propios y el contexto en el que nos desenvolvemos (ej: Facebook y su ecosistema) hacen de esta una tarea sumamente compleja.

La comunicación de política económica es un campo específico de la especialidad y no puede tratarse desde una visión generalista; no es solo “hablar de temas económicos” o “explicar al pueblo una medida”, sino, entre otras cosas, avanzar en el desarrollo de una cultura comunicacional-institucional que nos permita mejorar la confianza y las expectativas creadas sobre las políticas económicas y sus impactos. Tal vez esto no incluya del todo la política a la que hoy nos referimos, pero en determinados contextos y políticas, la comunicación es tan o más importante que la medida misma, más cuando implica elementos asociados a la participación activa de la ciudadanía y el comportamiento de los actores privados.

“Lograr que las políticas se comprendan es fundamental para que sean eficaces. Entonces, lo importante no es comunicarse por el hecho de comunicarse, sino hacerlo para contribuir a la eficacia de las políticas”.

Stakova, O. (2019): Frontiers of economic policy communications. Communications Department. International Monetary Fund. Washington, DC.

La vida nos ha demostrado, y nos seguirá demostrando, que para esto no basta con un “departamento de comunicación” en cada institución que administre un Facebook y un Twitter (entre otras tareas, claro), ni presentaciones en la Mesa Redonda, ni solo la prensa que tenemos; hay que diseñar la comunicación económica con la rigurosidad que merece, creándose de ser posible un grupo de comunicación para temas económicos -en el espíritu de lo anterior- que lleve a profundidad esta tarea. Realmente lo necesitamos con especialistas preparados y enfocados en ese fin, si no estaremos perdiendo el juego incluso antes de poner la pelota (la medida) en el terreno.

b) Sobre gravamen y el cerco financiero que vive nuestro país. Una lección de nuestros días es que mientras exista el bloqueo probablemente no será posible “eliminar completamente el gravamen sobre los USD-efectivo” o al menos no sin generar presiones y distorsiones como las antes explicadas. Y esto es necesario tenerlo en cuenta en un mediano plazo cuando se reintroduzca la aceptación de USD-efectivo. Introducirlo con el gravamen permite compartir el “costo financiero” incrementado de colocar USD en el exterior bajo el cerco del bloqueo, empleando al mismo tiempo una medida económica y no administrativa (prohibición total) para desincentivar parcialmente el empleo de USD-físico en favor de otras monedas.

Cuba es una economía sitiada, eso no podemos olvidarlo nunca, y puede que lo siga siendo por mucho tiempo, porque en gran medida el bloqueo es el precio que nos han impuesto pagar por nuestra soberanía y autodeterminación. Saber convivir con él y desarrollarnos bajo su influjo, pasa por no desconocer muchas de esas experiencias y herramientas que a lo largo de los años hemos aprendido e implementado en esta lucha: el gravamen con sus costos y prejuicios, en mi opinión, es una de ellas.

c) El objetivo estratégico sigue siendo eliminar las tiendas en MLC. Más allá de los comentarios aquí realizados, y de cómo se trate el tema de la reintroducción del USD-efectivo para depósitos, no debemos perder de vista que el objetivo de mediano plazo debe seguir siendo superar el comercio minorista en MLC. Tanto por sus negativos impactos sociales, como por las distorsiones económicas que introduce, esta continúa siendo una de las tareas más importante que la economía debe trazarse como meta en su proceso de recuperación.

La desdolarización que enfrentaremos hoy dista mucho de ser similar a la de 2004, en la que se traspasó del USD al CUC sin tocar realmente el sector en CUP; ahora tenemos el inmenso reto de desdolarizar “de verdad”, con tasa de cambio funcional, mercado cambiario y demás mecanismos que creen las condiciones para contar con las herramientas que nos permitan ajustar la economía en condiciones de escasez de divisas, sin que dolarizar sea ni tan siquiera una opción sobre la mesa.

A esa tarea debemos enfocar nuestros esfuerzos, esfuerzos que implican muchas esferas más allá del propio circuito monetario y que se enmarca en el enorme reto que constituye construir un socialismo próspero y sostenible a pesar del cerco del imperio.

(Tomado de Bufa Subversiva)

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