El 31 de mayo se celebra en todo el mundo el Día Mundial Sin Tabaco como un recordatorio de las múltiples afecciones que provoca su consumo, las acciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para luchar contra esta epidemia, reivindicar el derecho a la salud y sustentar el futuro de las nuevas generaciones.

Según datos de la OMS, el tabaquismo provoca al año más ocho millones de muertes, de las cuales siete millones se deben al consumo directo del tabaco y aproximadamente 1,2 millones a fumadores pasivos.

El 29 de abril de 2020, un grupo de expertos reunido por la OMS, llegaron a la conclusión que los fumadores tienen más probabilidades de desarrollar síntomas graves en caso de contagiarse con el SARS-CoV-2, en comparación con aquellos que no.

Al ser una enfermedad infecciosa respiratoria, si los pulmones están deteriorados por el consumo habitual de tabaco, se obstaculiza la lucha contra esta y otras afecciones.

Es además un factor de riesgo importante de enfermedades no transmisibles, como las cardiovasculares, respiratorias, el cáncer y la diabetes, y las personas que sufren de esos padecimientos tienen un mayor riesgo de desarrollar síntomas graves en caso de verse afectadas por la COVID-19”, aseveró esta organización de las Naciones Unidas.

Son ampliamente conocidos los riesgos para la salud que puede provocar el tabaquismo, incluso para aquellos que no lo consumen directamente pero se encuentran expuestos al humo. Luchar contra esta enfermedad también es tarea de todos.

“El consumo de tabaco es la principal epidemia prevenible a la que se enfrenta la comunidad sanitaria”.