“Tras la huella” en la mira

Cuando gritan “corre que va a empezar”, muchas veces ni me inmuto. Podría decirse que, de sentarme frente al televisor y coincidir, entablo una suerte de pacto acrítico que me permite, suertudo yo, no “coger mucha lucha” con el presunto bajo o alto grado de verosimilitud, de calidad de actuación o de guión del programa.

Sin embargo, respeto a los profesionales que logran que “Tras la huella” se materialice cada domingo en la noche. Reconozco que dicho policíaco ha logrado calar en la teleaudiencia cubana como continuador de otros cuyas escenas el público guarda en un indiscutible recodo de la memoria afectiva.

Digo más, de acuerdo con estimados del Centro de Investigaciones Sociales de RTV Comercial, se trata del segundo programa de nuestra televisión con más rating en los estudios de teleaudiencia, al menos en los meses de abril y mayo de 2020, solo superado por el Noticiero Estelar de la Televisión Cubana (NTV).

Aun así, existen opiniones encontradas respecto a las últimas entregas, fundamentalmente en torno al guión. El pasado domingo, luego de finalizar el espacio de marras, Yohan Ahmed Rodríguez, un amigo de la universidad, posteaba lo siguiente: “Ay, ‘Tras la huella’… (emoji incrédulo con pupilas en dirección noroeste) ¿Qué está pasando con esta temporada? […] El policíaco televisivo en Cuba necesita un rescate con urgencia. A pesar de los constantes desaciertos, sigue estando en la preferencia general de los consumidores y eso se puede perder”.

Los comentarios no tardaron en hacer acto de presencia y de varias partes de Cuba llegaron opiniones como estas: “La historia está poco creíble. El argumento es pésimo. Muy poco desarrollado”. “Fatal”. “Nunca pensé decir esto, pero prefiero ver la novela cubana; hay más acción”. “Están ‘en candela’, este caso fue un ‘tupe’ detrás de otro, si me pongo a decirlos no termino”.

Y en fin, en esa dirección continuaron los tiros. Incluso, alguno que otro se atrevió a entablar, de manera jocosa, insostenibles paralelismos con el NTV. No está demás aclarar que muchos de los criterios fueron esgrimidos por estudiantes universitarios.

Por otro lado, y en referencia al propio episodio, Pedro Pablo Chaviano –un tipo al que he visto hacer maravillas con una cámara, un programa de edición y par de locos que le sigan la rima– gritó a los cuatro vientos en la plaza facebookeana que le había gustado el capítulo de turno: “¿Es impresión mía o este capítulo de ‘Tras la huella’ fue uno de los mejores que he visto en la televisión cubana?”

Argumentó que “trataron de ‘currarse’ el guión; el caso de por sí no fue nada impresionante y por eso se pusieron a inventar. Para mí les quedó bastante bien. Lo contaron todo en retrospectiva, movían la línea temporal, trataron de darle cierto background a cada persona”. “Y lo más importante, se me olvidaba, uno de los oficiales se equivoca (cinco emojis de asombro). Pensé que me iba a morir y no vería eso en ‘Tras la huella’”.

También llamó la atención de este redactor un punto de vista expuesto en el perfil personal de Facebook del periodista Raúl Garcés Corra a inicios de junio:

No obstante, hay que reconocer que los ya expuestos altos índices de audiencia y aceptación se evidencian más allá de los estudios científicos. En las propias redes sociales se han creado grupos de seguidores de “Tras la huella” que, en su mayoría, defienden a ultranza cada episodio.

En un grupo homónimo, cuyas últimas publicaciones datan del 2014 –cuando, recordemos, el fenómeno de la conectividad en el país ni siquiera comenzaba a expandirse por los primeros parques–, un administrador les ofrecía a los “estimados fanáticos” un enlace web donde podrían “ver los capítulos de su serie favorita”.

En los comentarios se leen desde efusivos “excelente”, hasta alegatos de que resultaba “lo mejor de las series policíacas en Cuba”. Otro de los usuarios manifestaba: “Es uno de los pocos programas que se pueden ver en la Televisión Cubana y está muy bueno; los felicito”.

Foto: Traslahuella.com

Y podríamos pensar: “Bueno, pero eso fue en el 2014, ha llovido bastante, incluso en la foto de portada aparecen actores que ya no están”. Pero la vida es más rica y compleja que eso.

Buscando como quien no quiere las cosas también encontré otro grupo de Facebook, bajo el nombre de “Tras la huella en [Cuba]”, donde sí hay publicaciones actualizadas, con fotos del elenco de “ahora” e incluso mensajes de felicitación para los padres, emitidos este domingo.

Los post en los que me centré tenían de manera aproximada mil cien reacciones (1.1 k) con 129 y 158 comentarios respectivamente. Me dediqué a leer cada opinión y, mire usted, ninguna tenía matiz negativo. Todo lo contrario, como si fuera pleno 2014.

Lo escrito hasta aquí resulta apenas un pequeño muestrario de percepciones divergentes en el público del país respecto al susodicho policíaco. Mas, considero, quedan preguntas pendientes a responder en otro comentario. ¿Será exceso de criticismo de un lado o, quizá, derrame de apología por otro?

¿Tiene “Tras la huella” un público meta definido al que mantiene satisfecho o está pensado para gran parte de la ciudadanía y, en ese afán, no logra llenar las expectativas de todos? ¿Estaremos afrontando un descenso en cuanto a la calidad del guión –elemento, más que influyente, determinante en el resultado de la obra– no solo en dicho espacio, sino en otros proyectos con amplio posicionamiento y visibilidad como novelas y series?

Se trata de un río que viene sonando desde hace un tiempo. Aún queda por descifrar a cabalidad el daño real que causarán o están causando las piedras que trae.

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