Cuba, Cultura

Un 2020 cargado de tormentas tropicales: ¿castigo divino?

Por Roxana Reina Lorenzo

Un nuevo año en Cuba aguarda nuevos proyectos, retos, propósitos por cumplir, pero también predicciones por parte de los yorubas. Siempre, desde las doce del día del 31 de diciembre hasta la media noche del 1 de enero, se reúnen en la sede de la Asociación Cultural Yoruba de Cuba (ACYC) varios sacerdotes de Ifá o balalawos para realizar la ceremonia más importante de la religión afrocubana. En esa institución se da a conocer la Letra del Año, un ritual que anuncia las predicciones y advertencias de Ifá para Cuba y el mundo según la tradición religiosa.

Todos los años se reúnen en la sede de la ACYC varios sacerdotes de Ifá para dar a conocer la Letra del Año. Foto: Cubadebate
La Letra del Año revela las predicciones de Ifá para Cuba y el mundo. Foto: Cubabebate

Víctor Manuel Betancourt Estrada, sacerdote de Ifá y líder de la casa templo Ifá Iranlowo, afirma que la Letra de este año ha sido una de las más certeras en cuanto al cumplimiento de los pronósticos para el 2020. Aunque todas las letras, según el babalawo, son bastantes fiables, este año se ha tenido mayor evidencia de las predicciones del oráculo.

“Por ejemplo, el signo que salió (Ogunda Ogbe) relata con exactitud la proliferación de epidemias y, además, el aumento de los fenómenos climáticos, lo que estos últimos no están registrados en el documento oficial de la Letra del Año”, expresa el religioso.

El signo regente este año es Ogunda Biode o Ogunda Ogbe, como también se le conoce. Foto: Cubabebate

Si nos dejáramos llevar por las aguas de la mística y la santería cubana podríamos decir entonces que las predicciones sí han sido cumplidas en su mayoría. Con respecto a los eventos atmosféricos la cifra este año ya llega a la treintena. Según el Centro Nacional de Huracanes (NHC) esta temporada ha sido la de mayor número de tormentas tropicales nombradas, batiendo el récord de 2005 de 28. La lista de nombres expiró y no hubo otra alternativa que aplicar lo que establece la Organización Meteorológica Mundial en estos casos: utilizar las letras del alfabeto griego.

Según la CNN, el promedio para una temporada completa es de 12 tormentas con nombre, aunque en agosto la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) actualizó el pronóstico de la temporada de huracanes y previó de 19 a 25. Antes de esto, la Oficina nunca había pronosticado tantas tormentas en una sola temporada.

Relacionado con cuestiones meteorológicas, “La Niña” es un fenómeno natural que provoca el enfriamiento a gran escala de la temperatura de la superficie del océano, por lo que, al parecer, es parcialmente culpable de esta temporada tan activa, refiere la BBC.

La Niña es el fenómeno climático parcialmente culpable del elevado número de tormentas tropicales de este año.

Sin embargo, para Víctor Betancourt parte de todo lo que sucede en la atmósfera es culpa de la irresponsabilidad del hombre. “Para nosotros, los creyentes, el hombre tiene un alto grado de culpabilidad con respecto a todos los fenómenos que están ocurriendo en el mundo, como consecuencia, el signo regente de este 2020 es el único de los 256 signos de Ifá que habla sobre castigo: un castigo supremo a la humanidad”.

El signo de este año es el único de los 256 signos de Ifá que habla sobre castigo.

Según la religión Yoruba, en ese signo nace la tradición de sepultar a los seres humanos, que señala, además, la disposición de Olofi de enterrar a gran parte de la humanidad. Por eso, “de la única forma que puede haber muertes en masa es a través de epidemias, desastres naturales, fenómenos climáticos, etc.”, explica el sacerdote yoruba.

“De todas formas, el propósito de la Letra del Año no es infundir temor en la población”, expresa Víctor, “pienso que más bien debería ser dirigida a los líderes públicos para que puedan tomar acciones con respecto a estas predicciones”.

Víctor Betancourt, sacerdote de Ifá, asegura que el hombre es el principal culpable de todos los fenómenos que están sucediendo actualmente.                                                                                                                               

Creyentes o ateos, lo cierto es que este año ha traído bastantes contratiempos. Un 2020 lleno de imprevistos, pero también de lecciones elementales de vida. Quizá la próxima Letra sea más benéfica, quizás no. Esperemos al 1 de enero.

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