Por Mónica Delgado Abascal

Desde pequeño presentó cuadros diarreicos agudos, vómitos y una serie de síntomas que por lo general lo asociábamos a malas digestiones porque eran bastante frecuentes.

Comenzamos a tratarlo en el Pediátrico y ahí nos enteramos que tenía la flora intestinal dañada. Empezamos a usar probióticos, yogures naturales y otros alimentos que fueran bastante sanos para atender este problema.

Cuando entra en la edad de secundaria al introducir el gluten con mayor frecuencia en su alimentación diaria, pizza, pan con croquetas, pan con …, para el almuerzo en horario escolar, comenzó a tener un cuadro más agudo de la enfermedad, incluso se desmayaba, le subía la presión, le bajaba el azúcar, era un descontrol en su sintomatología que nos desconcertaba. No sabíamos que tenía.

Finalmente, en el Juan Manuel Márquez, una doctora espectacular, la gastroenteróloga que lo atendió, le mando una biopsia, una endoscopia con biopsia y ahí es donde le descubren que él era celiaco.

Fabián Alejandro Castro Fonseca es un adolescente que lleva 16 años viviendo con la Celiaquía, una afección del sistema inmunitario, en la cual el gluten lesiona primeramente el intestino delgado para luego dañar otros órganos y tejidos corporales.

Al contrario de como se ha considerado tradicionalmente, esta enfermedad no es una simple intolerancia al gluten ni una alergia, y menos un trastorno únicamente digestivo; sino constituye una enfermedad multisistémica con base autoinmune provocada por el gluten y prolaminas relacionadas, según explica la Federación de Asociaciones de Celiacos en España en su sitio web www.celiacos.org

Pero… ¿en Cuba que sucede? 

A pesar de ser un país con el bloqueo económico y financiero impuesto por los Estados Unidos cada día más recrudecido, un país con claras necesidades económicas, del tercer mundo; Cuba aboga, entre otras muchas cosas, porque las personas con necesidades especiales de alimentación no se queden desamparados y logren alcanzar un nivel de vida adecuado desde el punto de vista alimenticio.

“En el primer mundo el enfoque no tiene que ver con la actividad social, más bien el enfoque es a la comercialización. Los productos celiacos en el mundo no son protegidos, es un producto que tiene un valor agregado mayor por ser especializado y como sus costos de producción por los volúmenes que norman son altos, eso lo paga el consumidor. Por ello se encuentra, por ejemplo, en los países desarrollados, productos de celiacos variados, pero con precios elevadísimos”, afirmó el Ing. Jesús Rodríguez Mendoza, Director General del Instituto de investigaciones de la Industria Alimentaria (IIIA).

Al encontrarse estos productos a sobreprecio en el mercado internacional, cuesta demasiado al país comprar la cantidad que se necesita para satisfacer gran parte de las demandas, de ahí que se hizo preciso una independencia alimentaria en este sentido. Entonces retomamos la solución más factible: sustituir importaciones; producir desde adentro.

Desde el 2015 comenzó, con el interés del Ministerio de Alimentación (Minal) y apoyo financiero del Ministerio de Economía y Planificación (MEP), la importación de Mix libres de gluten, destinados a la producción de alimentos para los celiacos. La primera panadería en producirlos fue La Antigua Chiquita, ubicada en La Habana, perteneciente a la Empresa Provincial Alimentaria de la capital del país.

Más tarde se creó un Grupo de Trabajo rectorado por el Minal con la participación de directivos y especialistas, tanto de este organismo como de las cuatro empresas productoras: el IIIA, la Oficina Nacional de Inspección Estatal (ONIE), el Ministerio de Salud Pública (Minsap), el Ministerio de Comercio Interior (Mincin) y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS).

En julio de 2016 la panadería Siboney, ubicada en la ciudad de Santa Clara y que pertenece a la Empresa Provincial Alimentaria de Villa Clara, comenzó a producir panes y dulces para los celiacos de esa provincia y luego, en septiembre de 2018, la panadería La Espiga de Oro, ubicada en la ciudad de Santiago de Cuba. Un año después, el 25 de diciembre de 2019, se inauguró la panadería Nuevo Amanecer en el municipio capital de la provincia de Holguín. Quedando así creadas los cuatro centros productores y comercializadores de panes y repostería para celiacos en todo el país.

Imagen tomada de Granma

Entonces se decidió que la panadería de La Habana produzca para los celiacos de los territorios desde Pinar del Río a Matanzas y la Isla de la Juventud; la de Santa Clara para los pacientes desde Cienfuegos a Ciego de Ávila y ahora la de Holguín a los de Camagüey, Las Tunas y Holguín. La de Santiago de Cuba desde Granma a Guantánamo.

En la práctica solo han adquirido productos de forma organizada y permanente con las autoridades de los territorios, la provincia de Pinar del Río. Ciego de Ávila lo hizo hasta el III trimestre del 2019 y Guantánamo solo unos dos meses en el 2019. Continúan los pacientes o sus familiares trasladándose a estas panaderías a buscar sus alimentos. En la actualidad a las cuatro panaderías acuden pacientes de otros territorios, debido a los problemas de traslado.

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Cuando descubrimos el Celiquín volvimos a tener pan, la pizza (su comida favorita), gracias a que pudimos adquirir allí la masa de pizza, pudo volver a comerlas, hechas en casa, pero pudo volver a comerlas, el pan, dulces. Imagínese los cakes del cumpleaños de Fabián, no había de dónde sacarlos, gracias a que empezamos con las gestiones y trámites para comprar en el Celiquin, ahora puede comer cake, gaceñiga, palitroques, magdalenas, en fin, productos que logran que tenga merienda, que cuando tenga hambre en algún momento del día pueda comerlos.

El Celiquín es una tienda que queda cerca de Carlos III, destinada a los enfermos celiacos en este caso y allí les venden los productos. Ellos han tenido problemas con el abastecimiento de los materiales porque bueno sabemos que la materia prima para elaborar este tipo de alimentos es bastante difícil de producir, pero tienen una cierta estabilidad en cuanto a pan, gaceñiga, palitroques, magdalenas y a veces hacen otros dulces como moka y ahí los pueden adquirir los celiacos.

Estuve en un grupo de WhatsApp en el que había mucha interacción en este sentido, porque es una comunidad que tiene que ayudarse, incluso hasta nos avisábamos cuando sacaban cosas en la tienda. Desde ese día ya yo leo todas las etiquetas y me sé de memoria todas las simbologías de libre de gluten existentes para todos los países. Solo de ver la lata ya yo sé si es o no apta para celiacos. Así intercambiábamos para lograr una calidad de vida acorde a las necesidades de cada muchacho con problemas de intolerancia.

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Pero Cuba intenta ir más allá.

En el Instituto de Investigaciones para la Industria Alimentaria (IIIA) y en la panadería La Antigua Chiquita perteneciente a la Empresa Provincial Alimentaria de La Habana se han se realizado pruebas para sustituir parte de los mix importados, incorporando en varios por cientos harina de sorgo y harina de arroz (entre un 10 – 15%) con resultados positivos.

“La planta de pan y repostería, que se inaugurará a finales de este mes, tiene una función básica de ir elaborando diferentes formulaciones con vista a sustituir hoy los mix que se importan destinados a productos que se le venden a las cuatro panaderías del país asociadas a las enfermedades de los celiacos fundamentalmente”, puntualizó el Ing. Jesús Rodríguez Mendoza, director General del (IIIA).

Asimismo, ratificó que los celiacos siempre van a tener una prioridad dentro de la alimentación y las enfermedades con requerimientos especiales. “Los celiacos tienen un peso fundamental, porque, además, el tratamiento de su enfermedad precisamente está asociado a la alimentación y su requerimiento alimentario fundamental, por lo tanto, lo ponen bajo unas circunstancias y situación donde tenemos la obligación y la necesidad de ir diseñando diferentes productos que se implementen para satisfacer sus necesidades”.

“En nuestro caso tenemos un programa específico con expectativa, aunque no quiere decir que todo está resuelto. Hay una línea de trabajo, pero nos falta mucho por hacer, acelerar los procesos investigativos para lograr en definitiva que tenga un impacto en lo que queremos que esos niños, personas mayores tengan un tratamiento diferenciado y puedan adquirir determinados productos que ellos puedan consumir en una red especializada. Gran reto que ese alcance llegue a todo el país, sin importar si son muchos o si son pocos”, precisó el Ing. Rodríguez Mendoza.

En correspondencia con ello, Sixto Hernández Echeverría, graduado de Ingeniería Química y especialista en los procesos tecnológicos del instituto, aseguró que “lograr una independencia alimentaria y productos realizados por nosotros mismos es muy necesario para evitar las importaciones y uno se siente muy satisfecho cuando puede aportar algo a eso”. 

Entre los productos que se elaboran se encuentran los panes tipo hamburguesina, los de corteza dura, palitroques, base de pizza, panquecitos simples, cubiertos o rellenos de chocolate, gaseñigas, torticas, moka, cake.

Panadería La Hoja de Oro, puesta en funcionamiento como parte de un programa de obras sociales inauguradas en Holguín. Foto: ACN/Juan Pablo CARRERAS

En marzo de 2019 se solicitó al MEP tres vehículos rusos de los que están arribando al país, para garantizar la sostenibilidad de la distribución de estos importantes alimentos. Además, se solicitó a los gobiernos provinciales crear las condiciones para contar con una panadería especializada en cada provincia.

Sin embargo, no son solo los celiacos las únicas personas con necesidades especiales de alimentación y el Minal también se preocupa por abastecer entre las posibilidades a intolerantes a la lactosa, diabéticos, entre otros.

¿Solo los celiácos?

Según informaciones facilitadas por el MINAL, “se importa para otras enfermedades como los fenilcetonuricos y de bajo peso: pastas y galletas proteicas, pastas integrales, pastas bajo peso”.

Las entidades de este ministerio también elaboran otras producciones como Prolacsin destinado a los niños intolerantes a la lactosa, nutriales para los pacientes quemados o que requieren recibir alimentos por vía intravenosa, Bebelac y Gesla para niños recién nacidos con problemas de lactancia y para mujeres embarazadas con bajo peso y la harina lacteada. Además, se producen para estos regímenes especiales conservas de tomate, jugos de frutas, pastas de guayaba, mermeladas y otras conservas de frutas.

“Dentro de los productos fundamentales y la línea de trabajo, ya se está trabajando sobre otras necesidades y enfermedades como la diabetes, con productos asociados que tienen un alto componente de productos con bajo contenido de azúcar, utilizando edulcorante y además fundamentalmente como materia prima, dígase, jugos hipocalóricos de algunos productos, inclusive a partir de la propia soya donde su composición desde el punto de vista del azúcar se le da un tratamiento en especial para los diabéticos”, explicó el Ing. Rodríguez Mendoza.

“También está el caso no solo para personas con necesidades especiales de alimentación sino de requerimientos nutricionales determinados que se demandan para el reforzamiento de su actividad nutricional. En caso de eso tenemos algunos productos cárnicos que son fortificados y específicamente en la planta de vegetales nuestros tres productos básicos que se vienen produciendo son: Prolacsin para los intolerantes a la lactosa, en nutrición: Nutrial 1 y Nutrial 2, destinados también para enfermedades específicas y que llevan una nutrición especial”.

“Hoy estamos hablando de los celiacos, pero eso es extensivo a las enfermedades propias que se han ido proliferando y una tarea básica del instituto es, precisamente, ir diseñando este tipo de productos con un trasfondo, sobre todo con una carga de sus materias primas de origen nacional”, sentenció el también director del IIIA.

Resulta importante destacar que a pesar de las actividades de renovación que tienen lugar actualmente en el centro y la terrible pandemia que nos azota, el IIIA no detuvo las investigaciones ni producción de los alimentos para estas personas.

Foto Radio Rebelde

“En ningún momento durante la pandemia se detuvo la producción. Los procesos de elaboración contaron con los mixs y las panaderías continuaron produciendo, se protegieron. Hasta ahora en La Habana sí hay posibilidades y se ha continuado el tema”, explicó el Ing. Rodríguez.

“Durante la pandemia se direccionó fundamentalmente a la búsqueda de información y certificación de esa información para potenciar las investigaciones y así crear las condiciones donde hoy, a raíz de una mayor apertura, comenzar a hacer pruebas de campo y de producción”.

A pesar de todos los esfuerzos que se hacen todavía queda mucho camino por recorrer. Para Fabián Alejandro “las personas pudieran conocer más sobre la vida de un celiaco, somos diferentes a la mayoría de la sociedad, entonces lo que queremos es encajar, que la gente haga menús para celiacos, comida más abundante”.

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A partir de entonces hubo que cambiar el modo de vida, en un giro de 180 grados y eliminar el gluten de sus alimentos.

En los cubanos la harina es algo muy cotidiano. El cubano desayuna pan con lo que tenga, merienda pan con lo que tenga, galletas, dulces; sin embargo, nada de eso Fabián podía consumir porque no podía ingerir nada que tuviera específicamente harina. Sus meriendas eran un problema. Siempre tenían que ser tortillas naturales u otros alimentos, pero siempre naturales.

Es una situación difícil, más en la situación de nuestro país, que es bien difícil conseguir productos libres de gluten, es difícil acceder a lugares donde ellos puedan consumir alimentos libres de gluten. Por ejemplo, en la adolescencia cuando sale a compartir con las amistades él no puede consumir nada de los que consumen los demás, los jóvenes normales. Tiene que llevar en su mochila sus alimentos para poder salir y tratar de llevar una vida normal.

La actitud de eliminar el gluten fue lo que permitió que el niño viviera una vida casi igual la de los demás. Realmente fue increíble el cambio que dio. Él nunca más, digámoslo con la frecuencia que lo tenía, tuvo síntomas como los que había presentado durante 15 años. Comenzó a hacer una vida.

 (Informaciones facilitadas por el Ministerio de la Industria Alimentaria)

*Marielis Fonseca Sánchez, madre de Fabián Alejandro Castro, narró la historia