Deporte

¿Un voto de confianza para Messi?

Por Jorge Luis Coll Untoria

La noticia de que Messi se queda ha significado un alivio para la mayoría de los seguidores del club catalán. Sin embargo, las declaraciones del crack argentino también son fuente generadora de incertidumbre: recordemos que decidió permanecer porque prácticamente no le han dejado otra opción y no iría a juicio contra el club de su vida.

Pero, ¿qué implica tener a un jugador que no quiere estar? ¿Cómo creer en el compromiso que ratificó en su entrevista exclusiva al sitio Goal? Estos son los aspectos que más preocupan y se vuelven contradictorios en el discurso del capitán azulgrana.

Si Messi no creyó en la directiva debió haberlo aclarado antes y, si quiso marcharse desde hace mucho, bien podría haberlo comunicado sin propiciar todo el revuelo que se ha generado.

A fin de cuentas, todos comprenderían sus razones, pues no es menos cierto que el Barça lleva temporadas sin competir decorosamente, y de todo uno se cansa. 

La mayoría podemos entender que se ha sido injusto al juzgarlo en cada fiasco del equipo en Europa, cuando todas las críticas recaen sobre él y donde, como expresó Rivaldo en una entrevista con el diario Marca: “ningún jugador, ni uno solo, ha dado un paso al frente para liberarlo de esa carga y ayudar a Leo”.

Ahora bien, no hay que olvidarse de lo que ha representado Messi, pero sus declaraciones y justificaciones tampoco le quitan responsabilidad, ni borran el hecho de que haya querido marcharse del club de su vida en el peor momento y en los términos hostiles que se ha desarrollado todo.

Luce como un arma de doble filo que se quede en estas circunstancias. Sin dudas, lo positivo para los culés es que el mejor del mundo aún viste deazulgrana, sin embargo, ya están rotas las relaciones con la directiva y de cierta manera se le ha obligado a permanecer cuando no quería, lo cual puede conllevar a problemas internos en el vestuario.

Leo afirma que lo dará todo y eso es lo que debe hacer un futbolista profesional. Él lo es. Pero en esta historia hay tirrias por todos lados y eso la gente lo lleva dentro.

Seguramente cuando Messi empiece a anotar goles, a regatear dejando rivales en el camino y a meter esos pases milimétricos, los aficionados borraráneste capítulo amargo. No obstante, hay que tener en cuenta que el contrato de la discordia culmina el 30 de junio de 2021 y ya nada ataría al rosarino, a quien no le deben quedar muchas ganas de renovar. De igual manera, habrá elecciones en marzo y corresponderá a nuevos dirigentes convencer al sudamericano de que permanezca en la Ciudad Condal.

Como dice una canción, “la vida sigue igual”, o casi igual, en Barcelona. De momento, los cambios no han sido tantos y puede ser peor el remedio que la enfermedad. El escenario continúa sin ser agradable y parece que solo se ha postergado lo inevitable.

Veremos que dice “el 10” ante esto. La actitud y rendimiento en el campo apoyarán o desmentirán sus declaraciones. Se señala por ahí que en fútbol hay memoria corta y, tomando la historia en consideración para no echar los buenos momentos al olvido, quizás no sea descabellado, en instantes de desesperación, depositar un voto de confianza para Messi.

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