La situación se torna difícil. El país atraviesa uno de los momentos más complejos del último siglo. El gobierno cubano ha sufrido fenómenos naturales, económicos y, por último, la presencia de la COVID-19 en la Isla. A ello se suma la política hostil de la Administración Trump contra Cuba.

Nuestra economía, que no escapa a los efectos de la crisis mundial profundizada por la COVID-19, busca alternativas para lograr sostenerse. El “Grupo temporal de trabajo para el enfrentamiento a la pandemia”, ha planteado estrategias que permitan articular medidas a fin de garantizar esa sostenibilidad.

“Se siguen priorizando las exportaciones, las producciones nacionales, la zafra, el encadenamiento productivo del sector estatal con el no estatal y la inversión extranjera, así como las inversiones que forman parte de los sectores estratégicos”, declaró el Ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, en la reunión de aprobación de los ajustes al plan de la economía de este año.

El turismo y la prestación de servicios continúan siendo, aunque frenados por el impacto de la COVID-19 en Cuba, los principales rubros de nuestra economía, pero no son las únicas opciones. Rescatar una antigua novia del mercado económico cubano pudiera ser otra de las herramientas de la caja. Bajo el lema de sustituir exportaciones, se ha promovido la zafra como un instrumento esperanzador. Luego de tres años incumpliendo el plan anual, la dirección del país centra esfuerzos en un plan cañero que revierta esa mala racha.

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Para entender esa línea de trabajo es necesario un análisis de las cifras presentadas por la Organización Nacional de Estadísticas e Información.

No son pocos los factores que influyen de forma negativa en los distintos procesos de producción de la caña de azúcar. Los días de lluvia y el mal estado de las maquinarias obstaculizan un rendimiento estable en las industrias azucareras. Sin embargo, hay un elemento clave para que la próxima zafra logre cumplir con las expectativas del plan productivo, y es mantener el promedio de días de trabajo perdido con números ínfimos. Cada jornada en los distintos centrales será definitoria para poder alcanzar los rendimientos de antaño.

Reducir las cifras del tiempo perdido a un 25 % sería directamente proporcional a incrementar varios millones de toneladas en la producción. Esto, unido a una convocatoria responsable del número de personas necesario para lograr una buena fuerza de trabajo, son un primer paso para llegar al éxito.

Hay dos indicadores que muestran objetivamente el desenlace de la zafra: la cantidad de caña de azúcar molida y la producción de mieles. Esta última, dependiente solo de la producción de azúcar crudo, garantiza el abastecimiento del mercado interno. Ambos procesos son derivados de la primera variable, que también es un medidor exacto de las actividades cañeras desarrolladas en el país.

Julio Andrés García Pérez, presidente del grupo azucarero AZCUBA, lo tiene claro y explica a Cubadebate que “para tener una zafra exitosa en el 2021, sembrar la mayor cantidad de caña posible en los meses de junio a septiembre es vital. Hay que tener en cuenta que actualmente solo tenemos bajo riego el 17 % del área de caña. Queremos llegar al 34 %, pero esa no es la situación actual”.

AZCUBA ofrece en su sitio web oficial datos significativos para entender la importancia de los últimos indicadores mencionados. El precio del azúcar crudo en el mercado internacional asciende a 265.44 USD, mientras que el azúcar refino llega hasta los 365.20 USD.

La fórmula es sencilla y relaciona los millones de toneladas de azúcar crudo físico mediante la multiplicación por el valor de este en el mercado internacional. Los resultados son muchos dígitos, cifras millonarias que se transforman en dinero una vez completado el negocio, y el impulso de la exportación de un producto trascendental en la historia de Cuba.

Estos son tiempos de generar ingresos, de sustituir importaciones, de ampliar los productos en el mercado internacional, de volver a los orígenes, de sembrar y recoger más que antes, de abastecer un país con las riquezas que pululan en él. Es hora de “doblar el lomo” y sacudir el polvo rojo de la camisa. La zafra puede propiciar riquezas para mejorar la vida en un país bloqueado, pero luchador.