Trece de agosto de 2021. Seguimos en pandemia. Nuevos récords de casos positivos y fallecidos por la COVID-19 aparecen cada jornada. Distopías internas. Amaneceres de trabajo y luchas constantes para llevar suministros a casa. Donaciones; medicamentos que van y vienen. El regreso a nuestras vidas pre-2020 se aleja… y se aleja. Es viernes 13, cual supersticioso diría, se detuvieron los relojes de las dificultades para recordar el cumpleaños 95 del omnipresente. Ese a quien todos evocan: Fidel.

Inevitable resulta preguntarse: ¿Qué pasaría si estuviera él? Aunque son diversos los criterios, el pasado, el presente y el futuro hablan. Se les escucha decir que el 13 de agosto de 1926, nació el hombre más trascendental de los siglos XX y XXI.

Sin caer en lo manido, en lo que sin perder su certeza puede cansar; el equipo de Qva en Directo decidió dar una mirada diferente a la celebración del aniversario 95 del natalicio del Comandante en Jefe: mostrar el Fidel interno de aquellos que casi no lo vivieron, los más jóvenes.

Raúl Escalona: “Fidel no es solo el M-26-7”

Cartel: Laura Funes.

Escalona, estudiante de 5to año de Periodismo de la Universidad de la Habana, recuerda a Fidel como una especie de figura política. “Cuando decían “Fidel va a hablar en la asamblea” ya yo sabía que se iba a atrasar la programación”. Según cuenta, disfrutaba verlo hablar en los desfiles del 1ro de mayor, algo inusual en alguien con tan solo 7 años. Fue esa la primera imagen que su subconsciente captó, “una persona que hablaba en público, muy emocionante en todos los sentidos.”

Fidel no es el M-26-7, no es el Partido Socialista Popular, no es el Directorio 13 de marzo; Fidel es todo eso y más, asevera Escalona. “No es un ente superior o una deidad, pero la fuerza moral que sustentó en su práctica revolucionaria, en la ética, lo hacía tener una conexión muy particular con la Revolución, con el pueblo.”

“Lo que más admiro del ideario fidelista es la capacidad de integrar antiimperialismo con socialismo y lograr una comunicación marxista con el pueblo, estableciendo una serie de teorías de las que la gente se apropiara. Ese es el gran mérito de Fidel Castro: lograr una Revolución, revolucionariamente”, reflexiona Raúl Escalona.

Como no es de extrañar, el joven estudiante exhorta a las relecturas de Fidel en cada momento histórico, “pero no para citarlo como una especie de entelequia abstracta, sino para que nos sirva como guía, referente, para hacer precisamente lecturas sobre la realidad. “

Pedro Pablo Rodríguez: “El pueblo mismo se convierte en padre”

Cartel: Laura Funes.

“Fidel Alejandro Castro Ruz, por excelencia una de las mentes más grandes del siglo XX”, reflexiona Pedro, mientras hace un recorrido mental de la vida y obra del Comandante. Desde su cuna ha oído hablar de él. El tiempo, su maduración física e ideológica lo llevaron a leerle más allá de la academia.

A día de hoy, ocupando el cargo de ideológico de la Federación Estudiantil de la Enseñanza Media (FEEM) del municipio Boyeros, ya su Fidel no es el enseñado por sus padres o profesores, “ha crecido en mi mente mientras más lo estudio e intento aplicar”.

Pedro saca deducciones: “Lo que puede diferenciar mayormente al Fidel de la Sierra Maestra, del Fidel de los años 90 y del Fidel de sus últimos años es, sin lugar a dudas, la experiencia. Su mente brillante, acentuada en el logro de una Cuba mejor, mostró vehemencia hasta sus últimos días.”

Sin miedo a equivocarse, Pedro visualiza a un Fidel en los tiempos actuales. “En el reordenamiento monetario llevado a cabo a inicios de año, el Comandante hubiera hecho lo que ya se hizo. Fidel veía el desarrollo económico mundial y una de sus aspiraciones era llevar a Cuba a la par de ese desarrollo.” Ante una situación similar a los estallidos sociales ocurridos recientemente en el país, “Fidel sobre todas las cosas hubiera hablado y tratado de entenderse con todo aquel que disentía; como tantas veces hizo”.

Miguel y Pablo: Fidel en voz de galenos

Cartel: Laura Funes.

“Es esta, una nobilísima profesión, un humanitarísimo trabajo que la Revolución rodea de las condiciones más nobles, de las condiciones más sanas; que la Revolución redime de todo egoísmo, de todo mercantilismo (…). Y en estas condiciones, ustedes, la primera generación de médicos”.

Así se expresaba Fidel, en septiembre de 1964, durante el acto de graduación de 250 médicos. Aquellos fueron tan solo comienzos. Hoy Cuba es reconocida a nivel internacional por el impacto predicho en la salud del pueblo.

Bien conoce esto Pablo González, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de la Universidad de Ciencias Médicas, cuando con fuerte convicciones evoca la imagen de Fidel como faro de salud: “Un Fidel que tenía siempre la palabra exacta en el momento justo, para ilustrarnos a través de su discurso, los acontecimientos futuros.”

Según Pablo, hoy también tenemos en mente a Fidel que no ha cambiado, “un Fidel que se ha ido ajustando en el tiempo de acuerdo a los acontecimientos. Sí, cambió todo lo que consideró oportuno y todo cuánto consideró, sin embargo, resultó más que acertado.”

Cartel: Laura Funes.

Por su parte, el Dr. Miguel Alejandro, residente de Primer año de Oncología Clínica, asegura ver a Fidel igual de grande desde que tienen uso de razón. “Él es importante ahora, tanto o más que cuando estaba vivo. Son momentos difíciles, es preciso mantener la convicción revolucionaria de cambiar lo que se debe, para afrontar, como él hubiese querido, el avance acelerado de esta pandemia.”

Iramís: “Fidel, más que un líder, más que un pensador”

Cartel: Laura Funes.

Ante tantas incógnitas lanzadas al aire, Iramís Rosique,  joven intelectual cubano, encuentra una nueva forma de ver a Fidel. “Ya estará trillado decir que Fidel es referente, lugar al que volver. En La Tizza hemos dicho que volver a Fidel es volver al futuro, precisamente porque Fidel representa la línea que lleva a pulsar la realidad para hacer lo imposible, posible”

Las ciencias sociales no serán exactas, pero tampoco ciegas. Fidel, como todos, es también un hombre en evolución y es, además, un experto de la práctica. Por ello que Iramís no se arriesga a exponer conjeturas, sobre aquello que hubiese hecho, dicho o refutado el Comandante, ante tal o más cual suceso.

“Sería muy atrevido suponer qué hubiera hecho Fidel. Lo que está claro es qué no hubiera hecho: nada que pusiera en peligro el horizonte de justicia social, la soberanía nacional o la unidad del bloque revolucionario y del pueblo en torno al proyecto emancipador.”

No fue hasta después de adulto que Iramís se adentró en las complejidades de la praxis y el pensamiento fidelista, en sus aciertos y errores, en las tantas veces que fue motor y las otras en que fue freno. Para él, Fidel no ha sido simplemente un líder, o un pensador: “Fidel funciona para uno como algo muy suyo, como un pariente, como algo íntimo. Por eso la gente rodeada de miles, lo escuchaba hablar y sentían que se dirigían a ellos específicamente”, afirma, blindando su legado.

Tantas veces escenificada y pronosticada, la última hora de Fidel llegó un 26 de noviembre de 2016. Tras este suceso, muchos comenzaban a salivar, vislumbraban la caída de la manzana, que a día de hoy aún se mantiene firmemente sujeta a la rama. Otros creían entrever un cambio radical, pero… ¿Ha cambiado realmente la Revolución y la manera en que la vemos, luego de este evento?

“No podemos decir que las lógicas que han operado en la política nacional en la época de la Actualización, hayan sido las más coherentemente fidelistas. Hubo un apartamiento relativo, incluso en su momento un rechazo no confeso a cierto “romanticismo”. Eso decía la gente a finales de los 2000: “ya no se puede estar en el romanticismo, hay que ser prácticos.”

 “Sin soñar no hay imaginación, y sin imaginación no hay política, menos aún política revolucionaria, solo hay administración y grisura si no se sueña. Creo que eso a lo que Gramsci llamaba “gran política”, aquella que permite pensar el gobierno de una sociedad como totalidad y con perspectiva de futuro; es lo que más extrañamos de Fidel”, confiesa el joven intelectual, Iramís Rosique.

Fidel Alejandro Martínez : “Volver a la historia”

Cartel: Laura Funes.

Fidel Alejandro, con primero y segundo nombres de un grande, se enorgullece de llevarlos. Siempre ha visto a Fidel como excelente dirigente e ideólogo para el pueblo cubano e internacional. “Y esa opinión no ha cambiado, ni va a cambiar”.

El joven que comparte nombre con su ídolo, testifica la repercusión que tiene Fidel en el momento actual de la Revolución y, según entiende, se debe a lo medular de volver a la historia, de volver a él para aplicar aquello que con años de antelación previó.

Fidel Alejandro el joven, es hoy vicepresidente de la Federación Estudiantil de la Enseñanza Media (FEEM), del municipio capitalino de Boyeros, dice convencido: “Me siento identificado con aquel 18 de diciembre de 1956, cuando el Comandante expresó que sólo con 7 fusiles podría ganarse la guerra. Esas palabras denotaron la inmensa confianza que ponía Fidel en su pueblo y la convicción de que solo existiría una Cuba feliz si fuera libre, independiente y soberana. Y así lo cumplió”

Alberto Machirán: “De periodista a periodista

Cartel: Laura Funes.

Uno de academia y otro empírico, de periodista a periodista, dialoga todos los días Alberto Machirán con Fidel. Si las leyes fueron quienes le ofrecieron un título universitario al Comandante, sus vastísimos conocimientos de cultura general y la insaciable sed de lectura lo convirtieron en un periodista de naturaleza.

Alberto, periodista en Venceremos, de Guantánamo, está atento a ello.  No se quedó solo con lo que los libros de historia le contaron sobre Fidel. Mientras avanzaba su maduración profesional, aprendió del Fidel inquieto ante los problemas sociales del país, del que desde pequeño veló sobre todo por el bienestar de los otros. Así, mientras aprendía, se sentía más cerca de él.

“Conocí al Fidel político del diario, al que dirigía el país, al de la revolución energética, al Fidel consejero, estadista, analítico, de sus reflexiones donde advertía y ayudaba a interpretar una la realidad. Ese Fidel que impactaba no solo a nivel social, sino también internacional”.

Yuniel Labacena: “Fidel, hombre eterno”

Cartel: Laura Funes.

Labacena fue uno de los periodistas de Juventud Rebelde encargado de cubrir los actos desencadenados tras la muerte de Fidel. Yuniel llegó hasta el Memorial “José Martí”, para reportar cómo la población de la capital rendía merecido homenaje a su líder. En la mañana del 30 de noviembre inició el traslado de las cenizas del Comandante en Jefe.

“Recuerdo que lo vi a solo unos pasos. Estuve muy cerca de él, sin embargo, jamás pensé que fuera ese el modo en que estaría a su lado por primera vez. La Habana volvía a amanecer con un inusual silencio. Miles de cubanos salieron otra vez a jurarle lealtad eterna al líder de la Revolución Cubana. Los vi aglomerarse en las calles aledañas a la Plaza, era como si el joven rebelde volviese a salir esbelto, victorioso”, asevera.

Bajos alaridos de “Yo soy Fidel”, comenzó a alejarse lentamente el cortejo fúnebre. “El momento final se tornó más íntimo. Creo nadie pudo contener, otra vez, las lágrimas, el dolor, los sollozos.”, rememora el periodista. De pronto, un adolescente se abraza fuerte a su madre, el hermano menor pregunta:

-Mami, ¿en esa cajita cabe un Fidel tan grande?

Yuniel presenciaba, quizás, uno de los actos más emotivos de esta fecha.

El periodista asegura ver aún a Fidel con su traje militar de tantas batallas. Acompañado siempre de la mirada penetrante y altiva, la sonrisa espontánea, el diálogo constante y el recuerdo de la conciencia ganada en los años 40, cuando ingresó en la Universidad. Lo ve inquieto, lúcido, con más energías y visión de futuro que nunca, conversando de sus años de estudiante y de aquellos jóvenes martianos como él, que se arriesgaron y entregaron todo por un país mejor.

“Lo veo orgulloso de sus estudiantes, de sus jóvenes, de sus científicos, de sus médicos, de sus periodistas… de los valores, de la estirpe y cómo se han entregado en estos intensos meses de enfrentamiento a la pandemia. No solo para salvar vidas, sino también para preservar el desarrollo económico y social del país. Lo veo entre anécdotas, jaranas, risas, aplausos… con su lúcida orientación, la visión clara y el amor que solo hace eternos a hombres como él.”

Ariadna Díaz Mariño: “Su nombre aún me estremece”

Cartel: Laura Funes.

Pasado, presente y futuro, ¿acaso es posible estar eterna y simultáneamente en los tres tiempos? Pues sí, para Fidel lo es. Esa es la opinión de la estudiante del Instituto de Relaciones Internacionales (ISRI), Ariadna Díaz, “Fidel es el reflejo de una firmeza inclaudicable, una estrategia ilimitada y una fe inquebrantable. Las hazañas del invicto líder de la Revolución constituyen el pasado, su obra es el presente y sus ideas determinarán el futuro”.

Solo pudo sentenciar tal afirmación con años de estudio y lectura al Comandante. Desde pequeña, Ariadna escuchaba a las personas hablar de él como el artífice de los logros de Cuba. Los años han servido para arraigar estos sentimientos. “Su nombre aún me estremece. Me emociono cuando escucho en reproducciones su voz impetuosa.”

Hoy, la joven estudiante sostiene a una conclusión ineludible: nadie en este siglo podrá asemejarse a Fidel, y mucho menos compararse con su personalidad. “Soy una más de los muchos jóvenes que soñó con saludar, hablar o tan solo estar cerca del Comandante.”

Desafortunadamente, no fue la generación que le correspondió vivir, solo le queda contribuir desde su pedacito, a mantener las conquistas que nos legó.

Autoras: Mónica Delgado y Penélope Orozco